En el concejo de Les Regueres,
como en la mayor parte de Asturias, había batientes y boleras en
casi todos los pueblos. A la modalidad batiente la llamaban así y a la cuatriada,
bolera. En los primeros 60 años del siglo XX llegó a haber más de 30
batientes y boleras. Sería muy interesante que una afición que despertó tanto
interés fuese recuperada.
BOLERA EN BRAÑES, OVIEDO, 1961.
En la parroquia de Biedes
hubo por lo menos 6:
En Mariñes estaba situada en El Bito, en el
prado de la capilla de los Mártires.
En Miobra estaba donde está la cantera; venían a jugar mozos y paisanos de
Agüera, de Parades, de La Granda, de Trescañeo..
En Biedes había
batiente en Casa Edelmiro, donde se celebraban grandes campeonatos.
Venían a concursar gentes de toda Asturias y concretamente en el año 1941 el
propio Edelmiro quedó campeón provincial.
En Parades hubo un batiente en
el Campo La Corredoria y otro en Casa
Vicente, donde hacían campeonatos. Los premios consistían en un gallo, un
cordero, etc. Venían a jugar de todo el concejo, destacaba Manolo el Bun y
los de Manzano que jugaban muy bien, Pepe el Periquito, José Celo, Mable
del Carcabón y gente de Carbayal y de casi toda Llanera.
En la parroquia de Santullano hubo al menos 7:
De todos ellos, solamente La Pipera era del chigre del mismo
nombre; hacían campeonatos de batiente, en los que destacaban Nolo
Estrada y Aurelio Agosto.
El castañeo de
La Campa estaba situado más o menos donde ahora se encuentra la casa de
Julián Tamargo.
El del Zapato estaba
en un castañeo de Pin de C’Antón, en la carretera que va de Santullano a Otero.
El de Trescañeo en La Liñada.
El de Llazana estaba
en un castañeo a la entrada del pueblo.
El de Ania estaba en la Güerta
Baxo de C’Antón y el de La Gobia de Abajo,
estaba junto a la casa del mismo nombre.
En la parroquia de Soto
hubo 2:
El de Casa Firme La Piñera
estaba situado a la salida del pueblo en dirección a Grado. Tenía batiente,
en un castañeo enfrente de la casa.
En Casa
Amadeo tenían batiente y entre los que solían ganar se encontraban
Herminio de Cogollo, Manolo el Bun de Escamplero, Cañal de Valsera, Alejandro
de Andayón, Paciente el de Puerma, etc. Todos estos ganaron algún concurso...
En la parroquia de Trasmonte
hubo, al menos, 9:
En El Ventorrillo
tenían batiente y en el Bar Narvaso,
las dos modalidades, al igual que en Casa
Ramón de Ca Pin. Estos estaban en los chigres, como también en Casa Argentina de Premió, Ca Mariona y Casa
Paco la Calea de Cogollo, pero también lo había en El Llongo, en una finca de Ca Pascua de Landrio y en La Verruga,
entre La Pienda y La Verruga, en una finca de Ca Pachín de Landrio.
En Agüera
hubo un batiente situado entre El
Curuxeo y Cal Rojo. Destacaban
como jugadores los de Ferreres, Nelo y Armando de Pereda, los de Cal Juez de
Soto, El Bun, los de Manzano, Ricardo Galán, Cañal...
A
Casa Argentina acudían casi todos los vecinos a jugar a los bolos. A destacar
Polo de Casa Rey, Ramón del Caleyu, Prudencio del Caleyu, José de Cueto, Pepe
Ferreres, Manolo de Sobarco, Antón de la Venta, Santos de Ca Pachón, Tino del Ventorrillo,
José de Ca Bernaldo, Ginio La Tiesta, etc. Quedaron campeones alguna vez Ginio,
Polo y Prudencio.
En Casa Paco La Calea había batiente, y había
concursos que ganaron Pepe la Casona de Ferreros; Herminio de Antón de Carmela
y Sindín, de Arlós.
En Casa Mariona tenían batiente donde se hacían
concursos los sábados y domingos, el premio era dinero o un cordero, un cabrito…
Fueron campeones Pepe la Casona, Luís de Foncava y Herminión de Cogollo.
En la parroquia de Valduno
hubo, al menos, 3:
El Quintanorio estaba
en Ancineres y tenía batiente, donde jugaban habitualmente y vendían
sidra, a 3 perrines antes de 1915.
El Carbayo
estaba en Bolgues.
En el chigre de Paladín
tenían batiente y hacían concursos, algunos de los ganadores fueron
Ricardo Galán, de Premoño, Aurelio de Pereda y los Queixos, de Quejo. Los
premios consistían en conejos, corderos, gallos y también dinero.
También hubo batiente en las inmediaciones de Casa Celedonio, cerca de Casa Pepe´l Buenu, en Premoño.
En la parroquia de Valsera
hubo 6 por lo menos:
El de Valsera estaba en el Picu Prieto entre Valsera y La Rabaza.
Casa Manín de Sienra tenía batiente y bolera situado
entre las 2 carreteras que hay junto a la casa. Había campeonatos que ganaban
Manolo el Bun, Pacholín, Evaristo, Jesús de Pachicón, los Casero, y algunos de
Sama, La Felguera y San Cucao.
En Casa Rogelio
tenían batiente y bolera, las dos modalidades de la zona y concursos. En Casa Concha tenían batiente, en
la carbayeda detrás de casa, en este último juego destacaban Manolo el Bun,
Cañal y Pin de Manzano.
En Casa Pepe San
Pedro también había bolera, cuatriada, y batiente. Jugaban
muy bien El Chispu, Jesús d’Ancineu, Mariano y José Rita.
En Casa Valentín en San Pedro de Nora, se
jugaba a las 2 modalidades: batiente y bolera.
MATASELLOS DE 1987 DEL I CAMPEONATO DEL MUNDO DE BOLOS, CELEBRADO EN LA MORGAL
La bolera del batiente tiene
varias partes. En primer lugar está la
zona de carrera donde el jugador toma impulso para lanzar
la bola, que mide unos 14 o 15 metros. En segundo lugar está la canal, hecha en la tierra, era
preciso que estuviese la tierra muy bien asentada, tanto en el fondo como en
los laterales, con el fin de que la bola no encontrase obstáculos en su
recorrido hacia los bolos. Unos metros más adelante se colocaba una tabla en la
canal, a ras del suelo, muy bien asentada, que es adonde hay que pasar la bola para
que el tiro sea eficaz. Esto es la tabla de posar
o batea.
Al final de la canal está
situada una losa en forma de rampa y en la parte superior lleva una regadura
que es donde se colocan los bolos, en agujeros ya hechos en el suelo, situados
a una distancia entre 10 y 14 cm. Se llama solera. Se colocan dos listones o palos, uno a cada lado de
la losa y un cable desde uno hasta el otro para colocar los bolos. A esto se le
llama batiente. Los bolos tendrán que estar un poco inclinados
hacia delante en la parte superior del bolo y hacia atrás en la parte inferior.
Así cuando llegue la bola a ese punto, los bolos saldrán volando hacia el
armazón de palos, llamado portillo, que está situada a cierta distancia y a una altura
considerable. Luego está la cava
y la barrera.
Los juegos se contabilizan cuando los bolos pasaban por encima de esta barrera
de palos, entonces valían 50 puntos, aunque se cuenta también cuando los bolos
no llegan al armazón, pero tiene menos valor. En el juego “mano a mano” se gana
al hacer 2000 puntos, pero si se juega por equipos hay que ganar dos partidas,
cada una con 3000 puntos.

ESQUEMA SOBRE EL LANZAMIENTO DE BOLOS
El batiente mide unos 20 o
25 metros de largo, aunque los había de distintas medidas. Los bolos miden
entre 11 y 14 cm Son de madera de roble o de acebo y las bolas de madera de encina
con un diámetro de 10 ó 12 cm y para los más corpulentos de 14 ó 15 y un peso
de 3 a 5 kilos. Los jugadores de batiente para que destacaran tenían que
asentar muy bien la bola sobre la tabla que está en el fondo del canal y, al
mismo tiempo, imprimirle mucha fuerza. Así saldría la bola con precisión hacia la
rampa donde están colocados los bolos y estos volarían por encima del armazón.
Había una persona encargada de armar
la bolera, normalmente un chavalín, que también cantaba los tantos. Era una
tarea pesada. En el lenguaje popular se dice que alguien armó la bolera,
quizás queriendo decir que la desarmó, cuando organiza una bronca, un enfado
poco común. Lo que destaca de este juego es la enorme afición que despertó
desde antiguo, siendo desplazado por el fútbol y la televisión. También influyó
notablemente el descenso de población. En los años 50, que era cuando más se
jugaba, había muchos jóvenes en las casas; a partir de entonces, comenzaron a
trabajar fuera y las familias no tenían tantos hijos. Ello coincidió con la llegada
de la televisión y los partidos de fútbol televisados, que ganaron muchos adeptos
a este deporte.
Algunos testigos de esta
época dorada refieren que se juntaba más gente en la bolera o batiente que en
la romería. Jugaban los sábados y los domingos, y junto con el baile semanal,
eran el ocio de la zona rural, sin tener que salir del concejo o de la comarca.
Texto escrito por Rosa Mª Rodríguez Fernández
Datos de Rosa Valdés Sánchez.