viernes, 31 de mayo de 2013

EL CINE IDEAL DE LUGO DE LLANERA...

... MUCHO MÁS QUE UN LOCAL DE CINE 

(Lucía Martínez Sáez - Revista La Piedriquina nº 67, Junio 2009)

Corría el año 1945 cuando el matrimonio formado por Ángel Ortea y su mujer, Etelvina Alonso, junto con sus dos hijos: Jesús Ángel y Zulima, deciden abrir en un local en Lugo de Llanera, situado en el callejón de la calle La Ciega, hoy José Manuel Bobes, el Baile Ideal y, hacia 1949, un cine.

 

Ángel era también el barberu del pueblo. Todo el mundo lo conocía por Ángel el barberu. Además tenía un bar en la calle principal que llevaba el mismo nombre que el cine, Ideal. Le ayudaba con las películas su cuñado Jesús, que tenía el curso que se exigía para proyectar. Venía en una bicicleta con los pantalones recogidos a los laos con pinzas. Aparecía siempre, hiciera bueno o malo, incluso nevando se le tiene visto con la bici al hombro.

En los comienzos existía el local del cine y, adosada a él, al aire libre, la pista de baile que se usaba en el verano y siempre que el tiempo lo permitía. Si llovía, los dueños permitían entrar en el local del cine. La música salía de un pick-up. En esta pista se hicieron bodas y reuniones familiares llevando la comida de casa.

En la década de los 50 desapareció la pista y se pasó, en parte, a la ampliación del cine y a la mejora del resto de servicios, como el guardarropía, la taquilla, nuevos baños y una barra ambigú. Ésta se creó para facilitar en los descansos la charla, intercambiar opiniones sobre la película, ligar y refrescarse el gañote. También se instaló debajo de la pantalla un escenario para las actuaciones de orquestas.

El local tenía un pasillo central y 17 filas de butacas a cada lado, con 9 asientos por fila, pegadas a la pared, y bancos delante para los niños, más sillas de tijera que se usaban solo si hacía falta. Las butacas eran bastante duras y los vecinos solíamos llevar cojines de casa y hasta mantas para el frío. Tanto las entradas como las butacas no estaban numeradas y los acomodadores situaban a la gente según llegaba. Los días de lluvia las chicas, sobre todo, iban en zapatilles y madreñes, que se guardaban debajo de los bancos o en el guardarropa.

La primera taquillera fue Mª Consuelo Ponga, y más tarde, Zulima, la hija de los dueños.

El cine dispuso de un acomodador y, a veces, de dos, sobre todo los domingos, en la sesión de la tarde que estaba la sala completa. También cuando las fiestas de Lugo; si llovía todo el mundo se metía en el Ideal y estaba a rebosar. Era en esas ocasiones cuando había que poner las sillas complementarias que llegaban casi hasta el borde de la pantalla.

Susi Pachón y Pepito Caravia fueron los acomodadores de este cine. Cuentan que venía una pareja a la sesión de la noche que dejaba muy buena propina, y ellos en cuanto les veían aparecer, entraban corriendo con sus linternas, uno detrás de otro, y luego, eso sí, se repartían las propinas. Los acomodadores hacían la vista gorda con las parejas que se sentaban atrás del todo. Ya los chavales, antes de entrar, les amenazaban para que no les enfocasen con la linterna.

El precio de las entradas nadie lo recuerda. Se barajan cifras de 3 pesetas, y los niños menos: sobre 2 pesetas. Había una entrada de 5 pesetas que incluía baile y cine. También, algunos jueves que se hizo baile, la pareja pagaba solo por uno.

Las películas llegaban de las cinematográficas o de algún circuito de cines. Había un señor llamado Pesquera que tenía varios cines importantes en Asturias y Ángel procuraba ponerse en contacto con él para hacerse con las cintas lo antes posible y así traer las novedades más recientes.

Las películas venían todas en un paquete muy completo que contenía el NODO, carteles grandes tipo póster, que se colocaban en la fachada del bar y programas de mano que se repartían en los descansos, anunciando la próxima película.

En mi casa, mi hermana Pilar guardaba todo tipo de cosas relacionadas con el cine, llegó a tener cientos de programas de mano, que con el tiempo fueron desapareciendo y hoy no queda ninguno.

Venían en unas valijas de la RENFE en rollos enormes que se rompían con facilidad de tanto pasarlas, pero el corte siempre coincidía con el momento más esperado, el de la escena de amor. Se hacía eterna esa espera mientras la pegaban de nuevo y eso provocaba la protesta de la mayoría. En alguna ocasión hubo cambio en el orden de los rollos; se ponía el 3º por el 2º, viendo antes el final, con el consiguiente alboroto del público.

Sin el NODO no se podía pasar, en alguna ocasión hubo que suspender la sesión por faltar el NODO.

La cartelera era la gran ilusión de la mayoría. La revisábamos 20 veces porque te permitía hacerte a la idea o imaginar las escenas que ibas luego a ver. ¿Ya pusieron la cartelera?... se preguntaba la gente.

Las películas de mayor éxito fueron las de Sara Montiel: Pecado de amor, La reina de Chantecler, Samba, Mi último tango… De Sara Montiel podríamos decir que se vieron todas. ¡En casa llegamos a ver El último cuplé, 3 veces! Recuerdo las de Lola Flores, como Mª de la O, con Gustavo Rojo, en 1958. También vimos muchas de Joselito, que ya era en color en 1957 como, por ejemplo: El ruiseñor de las cumbres.

También Calle Mayor del asturiano José Suárez. Y muchas coproducciones hispano-mejicanas. Las productoras eran: Diana Films y Suevia Films de Cesáreo González.  De Lola Flores proyectaron: Pena, penita, pena, Limosna de amores, Nobleza baturra, Suspiros de España, y también producciones italianas: La muerte de un ciclista, con Lucía Bosé y Alberto Closas, en blanco y negro.

Las minas del rey Salomón, y del Oeste como Sólo ante el peligro, La diligencia, Río Bravo, La muerte tenía un precio… Las de humor de Cantinflas, las bélicas como El puente sobre el río Kwai y no faltaban las de tema religioso como Los diez mandamientos, Quo vadis, etc. De aquella traían lo mejor y más nuevo que había. Pero las más taquilleras, las que más dinero dieron fueron: Pena, penita, pena y Limosna de amores de Lola Flores.

Una vez se puso una versión especial de Ben-Hur para niños y vinieron a verla de muchísimos colegios. Era una versión más pequeña que la que vimos después y que permitía verse dadas las reducidas medidas de la pantalla. 

Había películas para todos los públicos y también para mayores. Sobre todo se llevaba un gran control, tanto por parte de la persona que recogía la entrada en la puerta como por parte de la Guardia Civil, que acudía asiduamente a las sesiones. En el local había un cartel que decía:

LA LEY PROHIBE
LA BLASFEMIA
Y ESCUPIR

Las sesiones eran los sábados a las 9 y los domingos a las 4 y, a continuación, el baile de 6 a 9 y luego otra sesión de cine a las 9,30. También hubo épocas que hubo cine los lunes y, en alguna ocasión, los jueves. Ponían una gramola con canciones que se oían fuera para anunciar que luego iba a empezar el cine. El horario de la sesión de tarde de los domingos dependía un poco de la llegada de los trenes: si éstos se retrasaban, se retrasaba también el comienzo. Por el invierno se solía ir a la estación para informarse de los retrasos. Los trenes quedaban vacíos en la estación de Lugo, la gente venía al cine en manada, tanto de los que venían de Gijón, como el que venía de Oviedo con gente de Lugones. Se bajaban a toda prisa para hacer una parada en el puesto que tenía Rosa la Payarona en la esquina de Casa Angelu, con su escaparate de zapatilles, enfrente de la RENFE para proveerse de pan de higo, avellanes, caramelos, saquito (tabaco suelto), tabaco rubio… y, como se alargaba mucho la cola, iban un poco más adelante a comprarle a Sabina, que ponía el puesto en la entrada del callejón y que se quedaba allí hasta el final, hasta que se acababa el baile y se acababa todo. Otros iban corriendo a hacer cola en la taquilla por si quedaban sin la entrada, cosa que también ocurría en alguna ocasión.

Los primeros años de este cine-baile fueron gloriosos. Fue frecuentado por muchísima gente que bailaba los tangos, rumbas, pasodobles, de maravilla. Dado el buen carácter de su dueño que tenía muy buena mano para calmar a quien se exaltase, no se recuerdan conflictos en los que tuviera que intervenir la Guardia Civil y nunca tuvo ninguna clausura.

GRUPO DE ASIDUOS EN EL BAILE, DETRÁS SE APRECIA EL ALTILLO Y LA ORQUESTA

Una vez acabada la sesión de cine del domingo, había que desmontar y correr las butacas, que eran bastante pesadas, apilándolas atrás, para hacer sitio para el baile. Los bancos se dejaban en los laterales, así podían sentarse las chicas mientras esperaban que las sacasen a bailar. Si dos chicas se ponían a bailar juntas, al acercarse el chico le decía:

- ¿Extremes?

En esta época algunas madres del pueblo tenían a bien colarse para llindar a les fíes, espiando con quien bailaban o si lo hacían muy apretado...

De este baile salieron muchos romances, parejas que llegaron a casarse y que hoy son abuelos. Solía estar amenizado por una gramola que sonaba en la calle y en donde me tocó bailar con los niños de mi edad por no poder entrar al ser todavía muy jóvenes.

En los años 60 se traían orquestas. Hubo una, Judith y su conjunto, que venía de Gijón y animaba muchísimo.

DÍA DE LA ASCENSIÓN, 23-5-1963. PEPÍN QUIMARÁN Y PILI BOTÓN

Entre 1960 y 1970 las figuras de este baile eran mi hermana Pili Botón y Manolito Casaprima para los tangos. El twist ya era otra cosa, para el twist Pili necesitaba un bailarín especial como Pepín Quimarán de Posada. Como puede verse en la foto bailaba descalza y se presentó a un concurso de baile en Posada, siendo su pareja Juanjo, un chico de Arévalo que pasaba aquí las vacaciones con sus primos y que era un excelente bailarín.

PILI BOTÓN Y JUANJO DE ARÉVALO EN EL CONCURSO DE TWIST DE POSADA, 30-7-1963

En este salón Ideal se celebraron todo tipo de actos: canción asturiana con El Presi, teatro con todas las compañías itinerantes, que tenían como parada obligatoria el Ideal entre ellas la Compañía Asturiana de Comedias. Es de agradecer la buena disposición de esta familia para ceder sus locales para todos los eventos, incluidos los primeros mítines políticos, las reuniones de vecinos, de la sociedad de festejos, etc., etc.

El cine baile Ideal fue el centro social de Lugo, que entonces no teníamos, en el que los vecinos podían verse y compartir sus opiniones y sus cosas. Como ocurrió en todos los pueblos con la llegada de la TV, y con la emigración de jóvenes a la capital, llegó la decadencia y, por falta de público, se cerró el cine, al final de los 70. En la actualidad el local se conserva tal cual, aunque en bastante abandono. El bar y la barbería son hoy una academia para los chavales.

A finales de los años 60 y principios de los 70 los jóvenes del pueblo se reunían en el Ideal para hacer sus guateques, eran muy privados, y a los que sólo entraba la gente que ellos consideraban oportuna. Bebían refrescos y preparaban en un caldero una mezcla de Coca-Cola con un poco de ginebra y limón, tipo Cuba-libre y se servían con una garfilla. Estos guateques fueron muy criticados en el pueblo. La música que sonaba era Paul Anka, los Beatles, la trompeta de Rody Ventura, Elvis Presley... Sobre todo: twist y rock&roll a morir.


Cuando mis padres se iban al baile o a ver alguna película, a la que yo no podía entrar, me quedaba en casa llorando y mi abuela Amalia era incapaz de consolarme, ¡imaginaba lo que había dentro y yo sin poder participar!

Al escribir esto siento una gran nostalgia y puedo decir que para mí, como para muchos otros, se fueron con el bar, cine y baile Ideal los mejores años de nuestra vida...

domingo, 5 de mayo de 2013

LES REGUERES EN EL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE ASTURIAS

El Museo Arqueológico de Asturias, que se aloja en el antiguo claustro del convento de San Vicente de la ciudad de Oviedo, abrió de nuevo sus puertas el 21 de marzo de 2011, después de 7 años en obras de ampliación y rehabilitación.
 
Aunque en él se recogen abundantes testimonios del pasado del concejo de Les Regueres, la pieza más destacada, sin ninguna duda, es el fragmento del mosaico de Andayón que, desde su descubrimiento en el año 1958, no se había expuesto al público.
Vista del mosaico como se expone en el Museo Arqueológico. 

El mosaico fue descubierto al hacerse la carretera de La Estaca, en el término de San Martín, cercano a la aldea de Andayón. Los restos aparecieron en una finca denominada El Pedregal. El mosaico pertenecía a una lujosa villa romana. Fue estudiado por Juana Bellón Ramírez [1] que lo dató en el tercio final del siglo IV o muy a principio del V.
Nudo de Salomón del mosaico.

Rosa de cuatro pétalos del mosaico.

En la misma planta también puede verse la estela de Valduno, descubierta y estudiada por J. M. González en 1947. Está fechada en los últimos años del siglo I de nuestra era. En ella se menciona el único ejemplo conocido de población servil en Asturias. Tiene una inscripción honoraria, un elogium de tipo funerario.
 

Estela de Valduno.
 
También es interesante lo que se recoge de la excavación de las termas romanas de Valduno. En el museo pueden verse restos de la pintura mural de la bañera, junto a un broche de azabache…
 Monedas y objetos diversos encontrados en Santa Eulalia de Valduno.
 
Pintura mural y vidrio de ventana encontrados en el yacimiento de Valduno.
 
Por otra parte, en la sala dedicada a la prehistoria, se recogen útiles de las cuevas de La Paloma, Cueva Oscura de Ania y Sofoxó.
Útiles pertenecientes a las cuevas.
 
Desde La Piedriquina os aconsejamos que no dejéis pasar la oportunidad de visitar estas colecciones. ¡Merece la pena!
 
 
Texto: Rosa Mª Rodríguez Fernández.
Fotos: Claudia Prieto Rodríguez.
La Piedriquina©




[1] BELLON RAMIREZ, J. “Nuevas aportaciones a la arqueología romana de Asturias” BIDEA 90-91, 1977.

domingo, 21 de abril de 2013

JOSÉ LORENZO RODRÍGUEZ. TESTIMONIO DE UN VAQUERO

Testimonio leído como pregón en la romería del Espíritu Santo de Parades en el año 2005.
 
JOSÉ LORENZO DURANTE LA LECTURA DE SU PREGÓN EN PARADES EN 2005.
 
"Nací en Piles, parroquia de Villardeveyo del concejo de Llanera, en Casa Perín el 7 de diciembre de 1911. Fui el primero de 9 hermanos de una familia vaquera por tradición, desde los tiempos más remotos, que hacíamos la trashumancia a Torrestío todas las primaveras para regresar en el otoño.
 
La primera vez que fui a Torrestío, ¡ay madre del alma!, tenía yo 6 años y fui con mis padres. En la casa de Piles siempre se quedaba alguien. Marchábamos en abril. El día escogido dependía del temporal, si llovía se aplazaba, aunque a veces se complicaba el asunto por el camín. La noche antes de marchar mi padre no dormía nada, levantándose cada poco para mirar la luna. Salíamos de casa a les 5 la mañana, la carga nes caballeríes, que eren 2. Nes alforjes llevábamos comida pa'l camín, facíase una amasadura pa marchar, así que de pan había n'abundancia, luego unos chorizos y algo de adobo, que se había conservao en grasa o en sebo, y ropa pa' tapase, y un par de pites pa tener huevos allá. De vaques llevábanse 8 ó 9 y unes 8 ovejines. En una ocasión diba cuando nosotros un paisano de Pruvia que llevaba gallines en una jaula.
 
Alguna vez coincidíamos con otros vaqueros pol camín. De Piles veníamos a Segundín, y de ahí a Cañe por donde Casa Bulsiano, Castiello, La Venta 'l Escamplero, San Pedro Nora, Trubia, Villanueva de Proaza donde parábamos a dormir en Casa Manín, una casa particular donde gastamos mucha amistad, de allí volvíamos a salir a les 5 la mañana y a Caranga d' Arriba, Les Agüeres, Arrojo, Bárzana, Santa Marina, La Hogarina, Ricabo y p'arriba al Posadorio, que eren sólo 2 cases, subiendo más ¡ay madre del alma, que calamidades pasé! a Trobadiello, donde hay una capilla hermosísima y una casa de los Fuentes de Trubia, - en esta capilla echamos en un ocasión un cantarín María, tía de María Pedro, y otro este servidor, y nos pagaron un duro a cada uno- de allí a Puerto Ventana, y ya bajando, a Torrestío. Cuando se abrió la carretera de Ventana, empezamos a dir por allí, comíamos en Páramo donde gastábamos mucha amistad. Na carretera Ventana trabajé yo varios años, taba abierta p'allá, pero p'acá no había paso. Parábamos a les hores de comer, y siempre que el temporal nos obligaba. En una ocasión tuvimos en Caranga paraos 3 días porque empezó a nevar y allí tuve cuidando les vaques. ¡Quiero más no me acordar!
 
VISTA DE TORRESTÍO, EN LEÓN.
 
Regresábamos en octubre, los primeros días del mes, después ya más tarde en noviembre, pa Tolos Santos. Veníamos pol mismo sitio y parábamos a dormir en Casa Manín en Villanueva. Ahí en Mariñes en El Pozón de Casa Fernando parábamos a comer. Veníamos una vez la mi hermanina Luisa y yo, y cayó una tormenta enorme y tenía que falar a les oveyes y a ella. Otra vez teníen allá un gochucu, y mi tía Dolores pa andar p'acá echoy de comer al gochu pe la mañana, pero cuando llegamos a Quirós, a La Hogarina, tuvo que mi padre goralo, porque nun éramos a él. Hubo que abrilo y metelo encima la carga. Era un gochu pequeño, de unes 8 arrobes ó así. Era una vida de penurias.
 
En una ocasión dije-i a mi padre:
 
       - Oiga papa.
       - ¿Qué quiés?
       - Me cago en sol de noche. El primer vaquero que hubo teníen que habelo castrao.
       - Calla, hombre, calla.
 
Más tarde iba mi padre a llevarnos allá y él volvía pa sembrar el maíz, sallalo y atender lo de aquí. Había que trabajar más aquí que allá. Luego volvía pa segar la yerba. Quedábamos con mi madre, por lo menos 5 persones tábamos en Torrestío.
 
Allí se cultivaba trigo temprano, se sembraba antes de bajar en otoño, y trigo semental al llegar en primavera. Se cosechaba muy bien trigo, subían dos máquinas de desergar. Acuérdome que mi suegro cogió en una ocasión 14 fanegas de 8 kilos. También sembrábamos cebada, arbejos guisantes ¡qué buenos eren! Lentejas, y cuatro berzas, muy poca cosa, en un huerto. Lo que sobraba se dejaba allá, como el trigo. A veces los que vivían todo el año en Torrestío trataron de robar trigo de los hórreos. Mi suegro se dio cuenta de ello, y puso losas de piedra bajo un arca grande donde se guardaba la cosecha, y al ir a taladrar no pudieron sacar nada. Pa moler el trigo se iba al molín de Genestosa que molía y piñeraba a la vez ó a Torrebarrio.
 
La comida de Torrestío era un poco diferente. Allí comíamos lentejas y arbejos, que no teníamos aquí, y alguna vez llevábamos fabes.
 
El ganado estaba por los montes comunales. Había que subir a diario a verlo. A veces había vaques maneres que había que catales y catabense en el monte. Las mujeres estaban en muchas ocasiones solas al frente de todo, lavaban la ropa en la reguera o en el río en unes llavaderes de piedra. También subían al monte por carquexia, genciana, manzanilla y té de monte, hierbas que eran muy apreciadas. Hacían mantecas que vendían a Pepina la mantequera de Quirós, que subía toles semanes a por elles, pa luego vendeles ella.
 
Pa ganar unes perruques íbamos a segar a San Emiliano y a Torrebarrio. La temporada duraba unos 15 días y pagaban un duro al día. Diben también gente de por aquí de Parades a segar.
 
Allí la gente se reunía cuando tocaban a concejo con la campana. Se discutían cosas, estaferias, o lo que hubiera. Había guardia jurado para vigilar los pastos. Cuando entraban vacas de los de Saliencia, se las prindaba, se guardaban en el corral de concejo, que todavía existe, tenían que pagar una multa y también por cuidarlas, porque a las 24 horas de estar en el corral se las sacaba a pastar.
 
En Torrestío había 2 fiestas: la de San Antonio y la del Sacramento, ésta el 17 de agosto. Acudía mucha gente de Teverga y de Saliencia. Tocaba la gaita un gaitero de Saliencia llamado Avelino, y a veces también venía uno con un acordeón pa animar el baile, que se hacía junto a la casa escuela. Había comida de fiesta y los que podían invitaban a alguien.
 
Las casas tenían el mismo nombre aquí que en Torrestío. Nosotros teníamos más propiedades allí que en Piles, pues mi padre compró las fincas de Manuel de Santiagón, de Tuernes, cuando éste dejó de ir. De Llanera íbamos de Piles en mi casa, y antes iban los de Casa Manuel el Carricero, de Tabladiello iba Manolo Pajina; de Pruvia los de Casa Lince, de Casa Manuel de Laura, los de Ordoño y alguna casa más; de Lugo iban los de El Toledo, los de Campo y otras familias más. De Les Regueres diben los de Casa Genaro Barrera y los de Ramonito, los de Casa Pedro, que tenían una torre muy antigua con un nido de cigüeña, que no tenían que habelo quitado, los de Casa el Taco, donde conocí a la mi Sabina, los del Balloto, que eran los más ricos de Torrestío y los de Casa Nolo de Recastañoso. Antes todas las casas tenían el tejado de paja o de piorno.
 
Que yo recuerde solamente se murió allí Telva, la mujer de Pepón de Tomás, que eran de Ordoño en Pruvia. Y nacer, allí nacieron varios, como mi hermana Luisa, mi hija Enedina, Ismael de Xiromo, Ramón de Pinón...
 
Me casé en el año 1936 y ese año fui con Sabina, desde aquí de Parades, pero comenzó la guerra y todo se complicó. Después se hicieron las partidas en casa y lo de Torrestío le tocó a mi cuñada Josefa, y desde entonces fueron los de Casa Xiromo. Yo seguí yendo para ayudar a mis padres en la época de la yerba, a segar. Estaba allí unas dos semanas. Al principio mandaba una o dos vacas con ellos. Mis hijas cuando eran pequeñas pasaban allí los veranos con mis padres. Para entonces yo tenía una bicicleta, y las bajaba en ella hasta Caranga, pero nunca coincidieron las dos a la vez. Una vez mandé a Mercedes en el coche de línea hasta Teverga, allí salía a buscarla mi hermano Balbino, era el 9 de junio y le llegaba la nieve a las rodillas.
 
A pesar de lo duro de esta vida, me quedan buenos recuerdos, como cuando conseguí, siendo ya soldado, que Sabina aceptase acompañarme a la fiesta del Sacramento. Llevaba un tiempo persiguiéndola, pero ella nada. Al fin, me aceptó y, junto a ella, fui muy feliz".
 
FAMILIA VAQUERA DE CASA EL TACO DE PARADES: JOSÉ, SABINA Y SUS HIJAS.


domingo, 7 de abril de 2013

PRESENTACIÓN DE NUESTRO SEXTO ANUARIO

A pesar del mal tiempo, fueron muchos los asistentes a la presentación de nuestro sexto anuario el pasado viernes 5 de abril. Esperamos que ahora los lectores disfruten de la revista tanto como nosotros hemos disfrutado haciéndola.
  
 PRESENTACIÓN DEL SEXTO ANUARIO DE LA PIEDRIQUINA

En el Anuario nº 6 hay un artículo de José Luis Martínez Quintana sobre El puente de Valduno, en el que nos desvela detalles de su construcción y de su reconstrucción después de la guerra. José Luis es un gran puntal en la asociación La Piedriquina, siempre buceando en archivos y pasándonos información sumamente valiosa.
 
MOMENTO DE LA PRESENTACIÓN
 
Otro autor conocido por los lectores de los anuarios anteriores es Feliciano Suárez que, en esta ocasión, escribe sobre los llagares de sidra, con especial atención al de su casa: Casa Filicianu de Premoño. Feliciano hace un interesante repaso por el proceso de fabricación de sidra casera en gran cantidad, aportando información de primera mano, facilitada por su padre, que fue el último llagareru de la casa.
Y, cómo no, también escribe un artículo sobre Toponimia, como en anuarios anteriores. Esta vez recoge los topónimos relacionados con el Camin Real y las vías de comunicación. Fue prácticamente ayer cuando se hicieron las carreteras que hoy conocemos pero, en el pasado, los caminos reales discurrían por sitios muy distintos. Comprender que topónimos como Carrera, Estrada, Milladorio, La Cruz, Calzada, Corredoria, Trecha, Ponte, Pontón… y un largo etcétera tienen que ver con vías antiguas nos ayuda a seguir investigando para lograr un buen mapa de los caminos más importantes.

ASISTENTES A LA PRESENTACIÓN
Por otra parte, en este número VI también encontraréis: Servando Ovies, el avilesino del Titanic, escrito por Julio García Maribona, siempre dispuesto a colaborar y aportarnos algunos de los muchos datos que sabe. Aquí nos hace un repaso por la biografía de este indiano, que tuvo cierta relevancia en La Habana, socio del comercio el Palacio de Cristal, así como a sus últimas horas en el Titanic, en el que, desgraciadamente, falleció.
 
PÚBLICO DURANTE LA PRESENTACIÓN DE LA REVISTA
 
Un artículo realmente interesante y novedoso, porque anteriormente no había nada publicado sobre el tema, es el de Fragües de Llanera y Les Regueres, de Chema Martínez. Si remedásemos a Ramón de Mingón, sobre el que Chema ya escribió en otro anuario de La Piedriquina, diríamos algo así:
 
Yendo yo a buscar datos para escribir de esta cuestión
Encóntreme con 27 fragües en Llanera,
A saber: Arlós, Robleo, el Cantu San Pedro y Ables,
Carbayal, Coruño, Villayo, Fanes y Caraviés,
Guyame, Fozalguera, La Miranda y Llavares,
Tuernes el Grande y el Pequeño, en Posada 3, Bonielles y Cayés,
San Cucao, Bauro, Vendón, Veyo y Ferroñes,
Y no contento con esto, seguí pasos pal concejo Les Regueres
Donde encontré 21 y ahora ya tengo 22.
Agüera, L’Ancineu, Otero, Biedes y Andayón,
En Cogollo encontré 4 y en Mariñes 2,
Gallegos, Llazana, La Casa Nueva, Puerma y Premió,
Pumeda, La Olla, Santullano, Parades y Llandrio,
Y la última en encontrar Ca Rufa d’Alceo, del gran Antón.
  
OTRO MOMENTO DEL ACTO
 
Continuamos con el artículo sobre Cesáreo Fernández, el americano que transformó Rañeces, que firman José Manuel Pérez y Rosa Mª Rodríguez. José Manuel Pérez es sobrino nieto de Cesáreo y fue quien aportó la mayoría de los datos y fotografías. A pesar de la escasez de información, se logró reflejar una semblanza sobre esta persona tan generosa con su pueblo, a la que dotó de escuela en 1911, carretera en 1926, luz eléctrica en 1929 y traída de aguas en 1930. ¿Qué pueblo de Les Regueres o de la comarca tenía estas comodidades entonces? Baste solamente un apunte: la electrificación del concejo se produjo en 1945, cuando los de Rañeces ya llevaban 20 años de ventaja. Y, no sólo dotó la escuela, sino que, hasta 1940, pagaba al maestro por cada alumno (en 1940 la escuela pasó a ser propiedad municipal). Cesáreo fue nombrado hijo predilecto de Les Regueres en 1930 y, su esposa, Carolina Maraboto, hija adoptiva. Sirva este pequeño recordatorio como homenaje a su memoria, ya que nos sentimos orgullosos de los buenos regueranos como él.
 
Por otra parte, Antiguos oficios extinguidos: los ambulantes, del que es autora Rosa Mª Rodríguez, recoge la dura vida de albarderos, paragüeros, afiladores, hojalateros/caldereros, goxeros, piñereros, mieleros, cómicos… que, en un tiempo no muy lejano, formaron parte de la vida de nuestros pueblos. Merece la pena leerlo.
También creemos que os gustará el artículo de Pedro Paniagua, a quien agradecemos de manera especial que escribiese sobre los Palomares del concejo de les Regueres.
 

MOMENTO EN EL QUE SE PRESENTABA EL ARTÍCULO SOBRE LOS PALOMARES

En este anuario, La fiesta de Santullano de 1958 a través de la cámara de José Mª González Villanueva nos aporta un testimonio nostálgico y entrañable. José Mª el de Gallegos, como era conocido en el concejo de Les Regueres, fue un excelente fotógrafo que plasmó la esencia de nuestras fiestas y celebraciones entre 1955 y 1968. La recuperación de fotos antiguas es uno de los principales objetivos de la asociación La Piedriquina.
 
Otro de los objetivos es la recogida de datos e información oral sobre las celebraciones antiguas. Así, L’Antroxu y la Semana Santa de antes es un pequeño artículo realizado por varios miembros de la asociación desde el año 2000. Esperamos que os resulte interesante.
 

MOMENTO EN EL QUE SE PRESENTABA EL ARTÍCULO SOBRE LA CERVEZA

Y, para terminar, vamos con Cerveza hecha en Asturias, de Claudia Prieto, que se tomó con mucha ilusión y no menos interés este artículo. El resultado es una publicación muy trabajada, que pone en valor la importancia de la fabricación de cerveza en Asturias, documentándola desde el siglo XVIII y descubriendo valiosa información sobre un tema tan poco estudiado hasta ahora.

 
¡Gracias a todos los que hacéis posible que exista La Piedriquina!


sábado, 16 de marzo de 2013

TESTIMONIO DE UNA VAQUERA DE PARADES, LES REGUERES

PREGÓN DE MARÍA FLÓREZ RODRÍGUEZ PARA LA ROMERÍA DEL ESPÍRITU SANTO. PARADES (LES REGUERES), 2008.
 
Soy María Flórez Rodríguez, conocida por María Pedro o María Rufo. Nací en Parades en 1921. Mis padres fueron Rufo y Dolores y tuve 3 hermanos Piedad, José y Dulce. Soy fía, nieta, bisnieta, tataranieta y más, de vaqueros trashumantes. Desde quién sabe cuándo, son vaqueros na mi familia. Fue una vida dura, de mucho sacrificio. Pasábamos el invierno aquí, y por mayo, que yo recuerde marchábamos pa Torrestío y tábamos allí hasta octubre o noviembre.
Primero pa dir chábamos dos díes enteros y a otro día a media tarde, llegábamos allá. Díbamos por Quirós hasta que se abrió la carretera de Páramo a Ventana, después ya se diba por Teverga. Teníamos que llevar un caballucu o una yegua cola ropa porque había que llevalo todo, y traelo, y un burrucu pa dir a caballo cuando cansábamos, poníase un poco uno, otro poco otro, y asina. Llevábamos poques vaques, non ye como ahora, aquí en casa la vez que más llevaríamos seríen 7 ó 8 y unes 15 oveyes o así.
Yo tenía 3 años cuando entamé a dir, yera cuando mi tía María se casara que marchó pa Buenos Aires y quedaba mi madre, en paz descanse, aquí, y mi padre diba llevanos a mi güela Genara y a mí, y volvía; él tenía que andar yendo y viniendo, pa la yerba, pa sallar, tenía que atender nos dos sitios, diba a caballo. Aquí, en presencia mía, siempre quedaba alguien. Mi güela bendecía los animales antes de marchar pa que llegaren en paz, diba de uno en uno esperingotiando agua bendita con una rama de laurel del día Ramos.
 
La casa de Torrestío antigua.
 
La casa de Torrestío fue siempre propia, tengo oído decir que había sido hecha por los moros. Yera el ama, de antigua y de alta, porque tenía abaxo la cuadra, luego enriba donde vivíamos, y más arriba tenía la tenada. No había otra como ella en pueblo. Desaparecieron muches cases en Torrestío, primero había muches, unes cayeron, otres quemaron. Torrestío non ye lo que yera antes, ahora son todes cases buenes porque antes el techo yera de escoba, yo conocí les cases todes de escoba, todes casuques.
Los pastos antes los arrendaba el pueblo. Veníen rebaños de merines a los puertos desde Extremadura y lo otro yera pa vecindá, y el dinero yera pal pueblo, tengo oído yo a mi güela muches veces que cómo será que ahora hacen más dinero porque hay más tráfico y no algama pa los gastos y cuando yera el mi hermano, el Ballotu, el alcalde, repartía dinero pal pueblo, esi sobrabai y a los otros no yos alcanzaba. Entonces nosotros no pagábamos, entamaron fai unos años de char una paguca, pero de aquella nun se pagaba nada.
Al puerto, como aquí llamábamos a Torrestío, diben de Parades, de Tuernes, de Lugo, de Prubia, de La Barganiza, de Tabladiello, de Piles, de Serín, de Latores los de Bobes, de Salas sólo Balbino el Parrondio y ahora hay unos de Morcín y los de Extremadura.
Muchos mayorales de los rebaños de Extremadura yeren de allí, conocidos, de les Babies de Bajo. Taben en los puertos de Trespando, Sopeña, Morronegro, Solarco, Sousas y Valverde, que pertenecín a Torrestío, y en otros de Somiedo. El mayoral bajaba un día a la semana por el pan a San Emiliano y lo subía para todos. Dormían col rebaño, en chozos con el techo de escoba de piorno y con una puertina, allí dormíen y cocinaben. Teníen un chozo en cada puerto. Veníen muchos rebaños, como 7 ó 8 de 200 ó 300 ovejas cada uno. Algunos eran del conde de La Oliva. Llevaben el equipaje en caballería y muchos perros.
Pa curar los animales, Genaro yera el que llamábamos nosotros; pa Torrebarrio había vetrinarios, pero como Genaro yera curioso y luego Ramiro, la gente diba arreglándose con ellos. Cuando se perdía un animal pola noche ponínse a rezar la oración de San Antonio pa que no y pasara nada y, en echando la oración de San Antonio no se puede ir a buscar porque dicen que apeligra.
Díbamos por yerbes pa curar al monte, mi padre venía con brazaos de mestranzos pa curar los animales y valía, curaba. Yerbes que había poles peñes, la cirigüeña allí ye oro, la yerba de la grama, la cirigüeña pa heridas, el tomillo, la genciana que ahora escastriose, la carquexia con una flor amarilla, que yera lo que valía, que decín que yera muy buena pal reúma, la violeta... Ponín muncho sanguijuelas que cogín polos regueros pa los persones mayores. Conocí yo paisanos que les traían amarraes al cuerpo con un pañuelo.
Vendíamos manteca, llevábamos la leche a la desnatadora que yera del maestro que tenía escuela allí y vendíase en San Emiliano. Sembrábamos lentejes, arbejos, patates, cebada, centeno, trigo temprano que se siembra en noviembre y semental en primavera. El nombre les finques yera como aquí, Xuguera, Encorredoriu, L’Aguada, La Llucia. L’Andeiza, La Collada, Las Partidas... Los arbejos y patates que sobraben traínse p’acá, la cebada gastábase pa criar un gochucu. Allí, en vez de sallar, había que dir a arrancar el morgazo del trigo, a toles finques; yo con mi güela de eso tocome mucho. Yo deciai: -Mamina vamos pa casa que tengo fame. Y ella que se guiaba pol sol decíame: -Mira cuando dé el sol na aquella peña, entós son les 12 y vamos pa casa, ¿non quies romper más?, que llamaben romper a sacar el morgazo, y mi güela venía con un carguetu de segau na cabeza y coles agujes de tejer venía tejiendo pol camín, faciendo calceta. Entós si que yera trabayar y pasalo mal. El pan amasabase en casa, nun había panaderu. Naquel tiempo llamaba la atención que había 3 máquines pisadores pal pueblucu que nun yera nada, una p’arriba de Ca Genaro, otra pa la cimera del pueblo, otra a la entrada del pueblo donde tá ahora el colector, ¡3 máquines pal trigo, trillando a todo dar! Primeramente, antes de les máquines, facíase a manal y teníes que encomuñar cola gente pero desque entamaron les máquines ¡madre del alma! entamó la gente a cosechar más. Es que sino tenís que poner en una campera, en una redonda, un cerco y dir poniendo el trigo curioso y en medio quedaba un agujero pa ponese una persona, y coger 2 ó 3 caballerías y tar otro con una pala dando vuelta al trigo pa que lo pisasen les caballerías, en vez de tar dando col manal. En Torrestío había 3 molinos el del Casero, el de La Habanera y el del Maestro. Allí no teníamos horro, antes había pocos; teníalo el Balloto y el del chigre el Parrondio, porque ahora hay más, unos 12, 6 en barrio de Riba y otres 6 nel de Bajo. Los del Parrondio eran de Brañasivil, de Salas.
Pola noche reuninse a filar y a tejer, porque había mucha lana, que traían a vender a San Simón a Grao, y antes vendrín aquí, a Parades a la feria, pero eso yo no lo conocí. Reunínse en una casa un día y otro en otra. Había más unión que aquí.
Les fiestes yeren San Antonio y el Sacramento, juntábase mucha gente, veníen de Teverga, de San Emiliano, de muchos sitios. Tocaben la gaita, la pandereta y el tambor. El gaitero yera Nemesio, hijo del maestro, que tocaba muy bien, y el acordeón también. El día la fiesta tol mundo invitaba a la familia, había cordero y roscas y coses de dulce pal postre. Lo mismo pa San Antonio que pal Sacramento. Yo nun diba a otres fiestes, a ninguna, porque primero no se salía porque yera muy joven y después porque quedé sola colos hermanos y no había fiesta pa mí. En Parades no celebrábamos nada, porque no estábamos, sólo vine una vez que mi madre no callaba queriendo verme, y entonces mi padre me dijo prepárate que vamos dir a Parades a la yerba. Tendría 7 años, acuérdome como si fuera ahora que traíamos una yegua grande, negra, muy buena y yo tenía que venir abrazada a él, y él venía cantándome porque tenía miedo que me durmiera, y me decía cada poco:- Nun duermas, eh, porque tenía miedo que me adormeciera y cayera. Me posó, y no había nadie en casa, y me mandó ir por entre el maíz que había un riego pol medio pa pasar pa un praducu que teníamos, a ver si estaba mi madre segando allí. Y efectivamente allí estaba; Piedad y Pepe yeren pequeñinos, tovía non naciera Dulce y - ¡ay quién ta aquí!, porque mi madre non quería que fuera p’allá, y yo entamé a dir con mi güela cuando la fía marchara pa la Argentina; ella decía: - Tien que dir conmigo porque marchoseme una María y quedome otra y tien que dir conmigo. Yo con mi güela como si fuera mi madre. Mi madre fue una vez a Torrestío cuando nació Piedad y no quiso ir más. Yo fui hasta que me casé en 1944. Después fueron los mis hermanos Piedad y Pepe, díbamos ayudalos a la yerba y a llevalos y eso, pero ya no quedamos de continuo y ahora ye Baudilio el que sigue la tradición.
De invierno allí tovía nieva mucho pero non tanto como antes. Antes si uno se ponía malo allí pel invierno teníen que sacalo en unes angaríes pa llevalo a Torrebarrio.
La casa de Parades nel Campo la Corredoria, donde yera la feria antigua, aunque yo non la conocí, yera tamién propia, yera baja, la cuadra y la cocina todo seguío y después enriba de la cuadra el pajar, con portal pa entrar pa la cuadra y una habitación fuera y otra dentro, la cocina yera de leña col forno. Tuvimos fincas en La Braña, una delante de les cases que comprarala Manín de Xiromo cuando mi tía marchó pa Buenos Aires pa pagai el pasaje, y otra tovía la tenemos allí. En La Corredoria había de antiguo la casa nuestra, la vieya de Ca Corredoria y la de Cal Taco. Acuerdome de ver a Manuel de Corredoria faciendo madreñes debajo ‘l horro que diba yo a enredar colos guajes. Veníamos a jugar al Campo que tenía pozos por ahí y Dionisia reñíanos y una vez vino Romalda también, Dios les tenga na gloria a les dos, y ella dijo: - voy dabos unes cibiellades en culo, a tu güela nun se riñe, eh, y hay que facer lo que ella manda, porque tabámos en un pozo todos metíos jugando con agua y la paisanina vino tornanos porque tenía miedu que nus pasara algo.
Acuérdome de venir a jugar mozos al campo La Corredoria, ajúntabanse allí mucha gente a jugar. Teníen una bola y unos regueros, una bolera que taba de Ca Corredoria p’acá. Hubo una casa vieya ahí na Rubial, yo siempre pregunté de que sería esa paré, que taba ahí a la entrada del prao de la fiesta.
Caseme con Luís que yera de Baselde y ficimos casa nueva. Tuve 4 fíos: Cuca, Lito, Hilda y Baudilio, que sigue diendo polos veranos col ganao a Torrestío. Tengo 13 nietos. Y esta ye la historia de la última vaquera de Parades a la antigua.
Nun quiero terminar sin tener un recuerdo pa todos los vaqueros de Parades, La Braña y Torrestío, pa tolos antepasaos que vivieron esta vida, que pa eso os la contamos pa que nun se olvide, y pa tolos que vinieron a la feria del Espíritu Santo. Y tamién pa tolos vecinos de esti pueblo que yo conocí. De manera especial pa mi güela Genara el Ballotu y pa tola familia, que Dios los tenga a todos ena gloria. Y a todos vosotros que paséis un buen día, que ¡Viva la fiesta! y ¡Viva Parades!
María, con sus vecinos y familiares, el día del pregón.
 
Nota: María falleció el 21 de enero de 2013.

viernes, 8 de marzo de 2013

ANUARIO VI DE LA PIEDRIQUINA


 SUMARIO DEL ANUARIO VI DE LA PIEDRIQUINA (2013):

- "Fragües en Llanera y Les Regueres", Chema Martínez Álvarez.

 - "Cerveza hecha en Asturias", Claudia Prieto Rodríguez.

 - "Cesáreo Fernández, el americano que transformó Rañeces", José Manuel Pérez Fernández; Rosa Mª Rodríguez Fernández.

 - "Palomares del concejo de Les Regueres", Pedro Paniagua Félix.

- "Topónimos Relacionados con el Camín Real. Aportaciones a la Toponimia de Les Regueres VI", Feliciano Suárez Fernández.

 - "L’ Antroxu y la Semana Santa de antes", Asociación La Piedriquina.

 - "La fiesta de Santullano de 1958 a través de la cámara de José Mª González Villanueva".

 - "El puente de Valduno", José Luis Martínez Quintana.

 - "Antiguos oficios extinguidos: los ambulantes", Rosa Mª Rodríguez Fernández.

 - "Servando Ovies, el avilesino del Titanic", Julio García Maribona.


 - "Llagares de sidra en Les Regueres: Casa Filiciano de Premoñu. Un exemplu de fabricación de sidra nel sieglu XX", Feliciano Suárez Fernández.
 
 
Si os interesa, se puede adquirir en la librería Alarcos (Oviedo), librería Ojanguren (Oviedo), librería Parquesol (Posada de Llanera), librería Cervantes (Oviedo) y Lupy (Posada de Llanera). También podéis pedirlo directamente a lapiedriquina@yahoo.es

sábado, 2 de marzo de 2013

ANUARIO V DE LA PIEDRIQUINA

El año pasado publicamos nuestro Anuario número V. Actualmente ya está agotado pero podéis ver aquí su sumario.
 
 

 - EL HOSPITAL DE PEREGRINOS DE SAN MIGUEL DE ESCAMPLERO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX, José Luis Martínez Quintana.

 - ENRIQUE PACHÍN, EL INFATIGABLE EMPRENDEDOR, José Mª Constantino Martínez Álvarez.

- LAS ARCAS TALLADAS EN EL CONCEJO DE LES REGUERES, Virginia Río Llaneza.

 - EL PRIVILEGIO DE BELLITO AURIOLIS O DE PÁRAMO DE LA FOCELLA, Julio García Maribona.

 - TOPÓNIMOS DE LES REGUERES RELACIONADOS CON APROVECHAMIENTOS MINEROS DEL TERRENO, Feliciano Suárez Fernández.

 - LA FIESTA DE VILLANUEVA DE 1958 A TRAVÉS DE LA CÁMARA DE JOSÉ Mª GONZÁLEZ VILLANUEVA.

 - LA CULTURA DEL PAN EN LES REGUERES, Rosa Mª Rodríguez Fernández.

 - ASOCIACIONES AGRÍCOLAS Y GANADERAS DEL CONCEJO DE LES REGUERES, José Luis Martínez Quintana.

 - MARCOS DE LA CAY, ANIMADOR DE LOS 60, Blanca Valdés.

 - ROMANCE: EN UN PUEBLO DE MADRID, Ángeles Sánchez Llana. Ilustración de Julia Martínez García.

 - HISTORIA DE UNA FOTO, Gloria García Rodríguez.

 - SANTOLAYA DE VILLAPERI, UNA ALDEA DESAPARECIDA, Rosa Mª Rodríguez Fernández.
 
Este mes de marzo saldrá a la venta el Anuario número VI de La Piedriquina. Os contaremos más detalles sobre el mismo en breves.