Mostrando entradas con la etiqueta PREGÓN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PREGÓN. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de noviembre de 2017

QUE VIENEN LAS COLUMNAS… ¡QUE VIENEN LAS COLUMNAS!

El pasado 11 de noviembre, Vicente Suárez fue el pregonero de la fiesta de San Martín de Biedes. Como no podía ser de otra forma para un experto estudioso y entusiasta como él de nuestra historia militar, su pregón versó sobre la entrada de las columnas gallegas en Les Regueres, hace 81 años. A continuación reproducimos el texto que leyó ese día.


Hace ahora 81 años, Las Regueras fue un escenario clave del peor acontecimiento que puede vivir un pueblo: una guerra civil. Dentro de este concejo, la parroquia de Biedes no fue una excepción del caos y de la destrucción, las iglesias profanadas, las imágenes de los santos tiradas por el camino, los vecinos desplazados, bombas, destrucción, heridos, muertos…cientos de muertos y miles de heridos…


“Que vienen las columnas, que llegan los moros”…se oía entre los vecinos. El 7 de Octubre entran por Peñaflor las “Columnas Gallegas”, un contingente formado por tropas provenientes de Galicia y reforzadas hacía pocos días con unidades el ejército de África, Regulares, Legionarios y tropas indígenas que se dirigían a marchas forzadas a liberar la cercada capital, Oviedo.


Van dominando las alturas de la carretera desde Bolgues a Escamplero, el 11 toman el monte Otero, el 13 Escamplero, el 15 Gallegos y finalmente el 17 de Octubre llegan a Oviedo…por el camino cientos de muertos y heridos…y los que faltarían aun por caer en los siguientes 12 meses.


Las cicatrices en el terreno aún podemos contemplarlas hoy, 81 años después, pero las cicatrices en la memoria tardaran muchos años en desaparecer. 


Decenas de esas pequeñas estructuras cilíndricas de hormigón que vemos en los prados y en los que nos subíamos a jugar cuando éramos críos, aquellos calderones donde se quemaba la basura, que alguien decía que eran trincheras, o aquellos agujeros en el suelo que los abuelos llamaban “refugios de cuando la guerra”. Todos estos vestigios fueron testigos directos del frío, el hambre, los piojos y el miedo… mucho miedo.


¿Es bueno recordar?

RECORDANDO podemos entender el presente, identificar los perfiles que originaron el conflicto y evitar que vuelva a ocurrir.

RECORDANDO podemos rendir un homenaje a todos aquellos que murieron y que, voluntariamente u obligados, tuvieron que empuñar un arma y disparar.

RECORDANDO podemos entender porque tantos mayores nunca quisieron hablar de la guerra y si hablaban lo hacían con la mirada clavada en un punto, como volviendo a revivir aquello.

RECORDANDO podemos valorar lo que tenemos y ser más generosos, podemos partir nuestra capa en dos, como hizo San Martin de Tours y abrigar al que lo necesite, al igual que los vecinos de concejos cercanos acogieron a los que se quedaron sin casas aquel fatídico año 36.

RECORDANDO no nos olvidaremos de La Trecha, La Estaca, Otero, El Guilero, El Piquín, El Cimero, La Parra, El Arca, El Escamplero, Valsera, Andayón….Biedes….y otras decenas de lugares de nuestro concejo que fueron escenarios de aquellos momentos trágicos.

Pidamos hoy a San Martín que NUNCA vuelvan “Las Columnas”.


Texto del pregón del pregón de Vicente Suárez en la fiesta de San Martín de Biedes de 2017.
Fotos de Claudia Prieto durante la Representación Histórica de Candamo 36/37 celebrada en septiembre de 2016, en la que también participó Vicente Suárez, como miembro de ARHEM.

viernes, 3 de octubre de 2014

PREGÓN DE LA FIESTA DE EL ESPÍRITU SANTO DE PARADES DE 2003

Corresponde a la X edición de la Fiesta de El Espíritu Santo, celebrada en Parades (Les Regueres), el 5 de octubre de 2003, cuando el pregonero fue Daniel Martínez Álvarez.
 
 
Q"ueridos vecinos, amigas amigos y todos aquellos que de una u otra forma estáis vinculados a este pueblo:
 
Primero, quiero agradecer a la Comisión de Fiestas, que me haya ofrecido la posibilidad de realizar el pregón de esta romería, lo cual además de enorgullecerme me produce una especial emoción, por dos motivos.
  1. Por un lado, este año se celebra la décima edición desde la recuperación de la romería, que originariamente se había celebrado hasta el año 1912.
  2. Por otra parte, el homenaje que se rinde a mi abuelo, Bernardo y que, por cuestiones del destino, hoy me ha tocado representar.
 
Por estas razones he pensado en relataros algunas vivencias, anécdotas, y acontecimientos de su dilatada existencia, que nos sirven de referencia para comparar la forma de vida de antaño con la actual.
 
En esa época los trabajos, las labores del campo, los quehaceres diarios, los festejos y la “folixia” se efectúan de forma colectiva. La vida en comuña en aquellos tiempos estaba presente en todas las manifestaciones de la existencia.
 
Así el nacimiento de Bernardo o Bernaldín como todos le conocéis, en Recastañoso en el año 1903, en el seno de una familia humilde, que como todas las de entonces había muchas personas, fue seguido de cerca por los familiares más cercanos que estaban en la casa.
 
Iba a la escuela, no con los padres que lo llevaban, no, con los vecinos que iban con él al Carcabón, como Pepe Ca´Nolo, Pepe Carmela y todos los niños de su edad de Miobra y alrededores.
 
Más tarde a Mariñes iba con vecinos de Parades como Romualda el Periquito, con un maestro catalán que vivía en Casa el Molín y que era “muy malo, de los que daba con la vara en las uñas por lo que llevábamos las uñas bien cortadas para que hiciera menos daño”.
 
Ya de joven se va a cortejar también en comuña, con varios mozos que van a casa de una moza que sale al quicio de su casa y está un poco con cada uno. A la vuelta van todos juntos riéndose de las trastadas que hicieron.


Con 17 años, Bernardo, alentado por sus primos de Trasmonte, David y Manuel, emigra a Cuba en busca de mejor fortuna, en compañía de Nolo Valdés y el hermano de Carmen Pinón. Allí permanece durante 9 años.
 
Trabajó como camarero en el Hotel Suizo, en Santa Clara – población distante 300 Km. de La Habana -. Ganaba más en propinas que de sueldo que era de 25 $; le daban un extra de otros 5 $ más por abrir a las 4 de la mañana, para atender a los viajeros que llegaban en el tren procedente de La Habana.
 
A los 2 años de estar en Cuba, paga el pasaje a su hermano Conrado, que también se marcha, y dónde permaneció ya toda su vida. En Cuba aprendió contabilidad, mecanografía, Inglés y a bailar; si a bailar porque para ello se apuntó en una escuela de baile. ya se sabe, no sólo de pan vive el hombre.
Había en la época grandes guateques dónde los hombres invitaban a las chicas a bailar, y éstas si lo consideraban oportuno les iban dando turnos anotando los nombres en una libreta, de ahí la gran importancia de ser un buen bailarín si no querías recibir calabazas y ser objeto de guasas.
 
Conoce EE.UU. y regresa en el año 29, para la boda de su hermana Bautista. Cómo la boda era en mayo conoce en ese tiempo a la hermana de su futuro cuñado, Herminia, con la que se casó el día de San Martín de ese mismo año. Celebran la boda en Arlós, porque ella era de Vendón. Hacen la comida debajo del hórreo de Ca´Mariano y a pesar del tiempo transcurrido todavía recuerda mi abuelo el menú: Fabada, cordero y arroz con leche, hecho por la madrina, Generosa. El padrino era de Parades, José Xiromo, que en vista del temporal de truenos y lluvia que se desencadenó tuvo que quedarse a dormir en Vendón y dada la escasez de camas le tocó dormir con mi güelo fastidiándole así la noche de bodas, aunque a saber lo que harían, porque como él mismo dice los nacidos en octubre, el mes de los ciclones, son de pobres contenciones.
 
Felizmente casado, regresa a la casa paterna de Recastañoso y en agosto nace su primer hijo José. Al poco tiempo y dada la escasez de medios con los que aquí se vive, vuelve de nuevo a Cuba. Allí trabaja en los hoteles más importantes de la época. Hace buenos amigos, como Mariano y Carlos dos hermanos de Campo de Caso, que regentaron posteriormente la Ferretería Teatinos en Oviedo. Cuando mi abuelo iba de compras al comercio, la hermana que era cocinera preparaba la merienda para todos. Por casualidades del destino en ese mismo local en el que estaba la ferretería, es dónde actualmente estoy trabajando. Regresa en mayo del 36, con unos ahorros con los que adquiere fincas en los alrededores de su casa en Recastañoso; y diferentes regalos como un reloj Omega, vestidos para su mujer y sus hermanas y una capa que también tiene su enjundia. Dicha capa fue adquirida en Nueva York por 15$, que regala a su cuñado Servando, y éste, huyendo del enemigo durante la guerra, se le quedó enganchada en una alambrada. Tuvo que elegir la capa o la vida, así que mejor seguir corriendo y olvidarse de la capa. Como él mismo dice, salió de Guatemala y se metió en Guatepeor, ya que a los pocos meses del regreso estalló la Guerra Civil.
 
Tuvo otros 4 hijos, y enviudó muy joven, trabajando muy duro para sacar adelante a la familia.
 
El trabajo de la casería cuenta con la ayuda esporádica de vecinos que van a las andechas para la recolección de maíz, de remolacha, de castañas, de las esfueyas de maíz etc..., haciendo esa vida en comuña que anteriormente mencionaba. La vida en la casa campesina era muy distinta, se pretendía que fuese autosuficiente, que se autoabasteciese lo cual dadas las circunstancias y los escasos medios resultaba poco menos que milagroso.
 
Un reflejo de aquellos tiempos en que la comunidad se implicaba eran las estaferias, sextaferia, en realidad, que se realizaban los sábados para la limpieza de caminos y bienes públicos, todos los vecinos hacían se unían sus esfuerzos por un bien común.
 
En éste homenaje que hoy se le rinde coincidiendo con su centenario no podría dejar pasar la oportunidad de citar algunas de las muchas y muy buenas cualidades que adornan la personalidad de mi abuelo, hoy convertido en personaje. Trabajador incansable y tenaz, luchador nato, al que las dificultades de la vida y la escasez de medios nunca asustaron, sabiendo siempre salir adelante, pese a enviudar muy joven y con 5 hijos.
 
Es una persona en la que el buen humor, la gracia, la sabiduría es una constante en su vida. Goza de una extraordinaria memoria – quizás herencia, por lo que cuentan, del que fuera mi bisabuelo Manuel de Bernaldo- lo que le hace ser un ameno interlocutor y un excelente recitador, con el que siempre se puede aprender alguna cosa, o esbozar una sonrisa.
 
Mi abuelo es como un viejo roble de 100 años, que cómo la buena madera se hace mejor cuánto más añeja, con la diferencia de que sus bellotas fructificaron y dieron a su vez frutos, lo que hace que tres generaciones aquí presentes le contemplemos.
 
En una comparación intergeneracional se podría hablar de una época en la que la comunidad siempre está presente, frente a la individualidad reinante, en la que se tiende a realizar las cosas en solitario, por no molestar, por falta de costumbre.
 
Hoy, en la era de la informática y de las telecomunicaciones, no nos quedemos incomunicados frente a nuestros vecinos más cercanos, sigamos cultivando la relación de vecindad, de amistad, de comuña como la que vivió mi abuelo y sus coetáneos.
 
Por ello es bueno que nos unamos aunque sea una vez al año para esta cita festiva en que todos aportamos algo y disfrutemos de la vida en comuña.
 
Reiterar en nombre de mi abuelo y en el mío propio nuestro máximo agradecimiento por el homenaje de que hoy es objeto y por haberme otorgado el honor de hacer este pregón.
 
Como colofón, que el Espíritu Santo propicie la tolerancia, la camaradería, la amistad y el buen humor entre todos nosotros. DECLARO INAUGURADA LA ROMERIA DEL ESPÍRITU SANTO 2003. ¡VIVA EL ESPIRITU SANTO! ¡VIVA PARADES!
 
Publicado en La Piedriquina nº 35, octubre de 2003

jueves, 6 de febrero de 2014

PREGÓN XIV JORNADAS GASTRONÓMICAS DE LES REGUERES

El martes 4 de febrero de 2014, se presentaron en Santullano las XIV Jornadas Gastronómicas del Pote Asturiano y Pitu Caleya de Les Regueres. Rosa Mª Rodríguez Fernández, Presidenta de La Piedriquina, las inauguró con este pregón:

Buenas tardes. En primer lugar quiero agradecer a Fernando y a la asociación de Hosteleros de Les Regueres el haber pensado en mí para la presentación de estas jornadas. Sé que salisteis perdiendo, que iba a venir Christian González, el de la Guía Michigrín, que, dicho sea de paso, vaya programa más guapo hizo en El Tendejón de Fernando, pero cuestiones de trabajo le impidieron estar hoy aquí. Así que estoy yo, que tengo como méritos el gran cariño por este mi concejo.
Las primeras jornadas gastronómicas de Les Regueres se celebraron en 1999, siguiendo una idea de la asociación La Piedriquina, a la que pertenezco. Fueron dedicadas al Camino de Santiago, por ser año santo, y se celebraron en la Semana Santa. El menú estuvo compuesto de pote, bacalao, por aquello de la Cuaresma y, un rico, rico, pan de maíz, ni boroña ni pan, una mezcla de ambos. Esto del pan debería cuidarse más en los menús, ahora que volvemos la vista a los sabores de antaño valorándolos en su justa medida, ¿quién no echa de menos un pan de aquellos que nuestras abuelas o madres sacaban cada semana del forno? Sólo con recordarlo se nos hace la boca agua…Si se pusiese un pan así en los restaurantes pediríamos varias raciones.
Las jornadas continuaron en 2001 dedicándolas ya al pote y al pitu de caleya, llegando a la XIV edición. Estas jornadas son un gran escaparate del concejo. Esto es una gran responsabilidad, que tenéis todos asumida, porque de la calidad de los platos y su buena elaboración depende la continuidad. La gente foránea nos conoce por los restaurantes. Y es que aquí hay una buena saga de guisanderas, porque, salvo en un caso, todos los fogones están atendidos por sabias mujeres. La mayoría aprendieron con sus madres y abuelas transmitiendo con ello una tradición, pero innovando también, como debe ser, porque la cocina siempre está en continua evolución. Hay que ir con los tiempos sin perder la identidad. Por ello se celebran estas, y tantas otras jornadas, para ensalzar de modo especial algo que nos caracteriza. "Les berces se comían todos los días, unas veces con fabes, otras con patates y con el compango escaso en los años de la fame. Hoy se sigue cocinando el pote con les berces xeladines que es cuando están en sazón y con ese buen compango de la matanza, que muchos seguís haciendo en casa. En febrero, las berzas saben mejor que el cordero, dice el refrán. El pitu es el rey de la quintana y la caleya, pero eso sí, formal. Y digo esto con conocimiento de causa; veréis durante unas semanas el gallo del vecino venía a mi casa a cortejar les pites, al oscurecer con sus requiebros las iba metiendo en el gallinero y, una vez, que ya veía que estaban instaladas, se iba corriendo pa su casa. ¡Más formal no podía ser!
Antes el pitu era el plato principal del día la fiesta. Comenzando por la sopa con sus menudos y los curruscos de pan, que es lo que podréis encontrar en las cenas de estos menús, junto con ricas croquetas y pitu guisao.
En los postres no hay uno determinado y creo que es el momento de proponer la creación de una tarta o un pastel que nos represente. ¿Qué os parece si hacemos un concurso para el festival de la Castaña Valduna? En ese caso, ya sabéis que desde La Piedriquina, tendríais nuestro apoyo y ayuda para organizarlo. Tendría que ser con algún producto autóctono, algo de pera, manzana, queso, avellana, nuez… o una mezcla de todo. En la cocina manda la magia, y en lo dulce, ¡más! Así que quizás el próximo año tengamos postre especial. ¡Os animo a participar!
Tenemos que potenciar lo nuestro, servir aguas de la región, (en Galicia, Cantabria, Cataluña, Andalucía… sólo sirven aguas de su comunidad) quesos asturianos y de Les Regueres mucho mejor, como el queso Lazana, cosechador de premios en todos los festivales a los que acude, y que supongo servís en todos los establecimientos. El cachopo de cecina y queso Lazana está más que bueno.
Las jornadas son, sin duda ninguna, un aliciente para venir al concejo de Les Regueres y si el tiempo lo permite aprovechar para ver algo de paisaje o monumentos. Tenemos muchos lugares con encanto: Picarín, Areces, Agüera, El Carcabón, La Collada, La Estaca, La Ferrería, La Rabaza, Villar, Ancineres, Les Ablanoses y un largo, largo etcétera.
Como monumentos: Termas romanas de Valduno, la iglesia prerrománica de San Pedro de Nora, los palacios de Bolgues, de Tamargo, Valsera, La Portalada de Premoño, Areces, Puerma, Viado y Andayón. Capillas de Premoño, Mariñes, Valsera, Castiello (Valduno), Areces, del palacio de Bolgues, Andayón y Otero. Casas indianas en Ania, Premió y Valduno. Iglesias. Palomares de Biedes, Areces, Trasmonte y del palacio de Valsera. 26 nidos de ametralladora en la parroquia de Biedes y otros en Rañeces, Agüera, Landrio, Piedrafita…
Acueductos de Soto y de Barzana y el puente medieval de Carbayal. Molinos de Agüera, de Picarín, de Bolgues, de Bárzana y restos de muchos más y fuentes, hórreos y paneras.
Y, sobre todo, paisaje. El camín de Santiago por el concejo es una buena opción para conocerlo y las sendas marcadas y las que cada cual puede organizar, dejándose perder simplemente por cada uno de nuestros pueblos. Y el paisanaje, ¡cómo no! Seguro que todos quedan con ganas de volver.
Así que terminamos dando las gracias a Casa Florinda, Casa Julio, El Mirador de Tiviti, El Tendejón de Fernando, El Quexu, La Cabaña de Conce y La Manduca por la organización de estas suculentas jornadas que redundarán en beneficio de Les Regueres. Ya sabéis dónde se come este fin de semana. ¡Qué aproveche!
 

domingo, 21 de abril de 2013

JOSÉ LORENZO RODRÍGUEZ. TESTIMONIO DE UN VAQUERO

Testimonio leído como pregón en la romería del Espíritu Santo de Parades en el año 2005.
 
JOSÉ LORENZO DURANTE LA LECTURA DE SU PREGÓN EN PARADES EN 2005.
 
"Nací en Piles, parroquia de Villardeveyo del concejo de Llanera, en Casa Perín el 7 de diciembre de 1911. Fui el primero de 9 hermanos de una familia vaquera por tradición, desde los tiempos más remotos, que hacíamos la trashumancia a Torrestío todas las primaveras para regresar en el otoño.
 
La primera vez que fui a Torrestío, ¡ay madre del alma!, tenía yo 6 años y fui con mis padres. En la casa de Piles siempre se quedaba alguien. Marchábamos en abril. El día escogido dependía del temporal, si llovía se aplazaba, aunque a veces se complicaba el asunto por el camín. La noche antes de marchar mi padre no dormía nada, levantándose cada poco para mirar la luna. Salíamos de casa a les 5 la mañana, la carga nes caballeríes, que eren 2. Nes alforjes llevábamos comida pa'l camín, facíase una amasadura pa marchar, así que de pan había n'abundancia, luego unos chorizos y algo de adobo, que se había conservao en grasa o en sebo, y ropa pa' tapase, y un par de pites pa tener huevos allá. De vaques llevábanse 8 ó 9 y unes 8 ovejines. En una ocasión diba cuando nosotros un paisano de Pruvia que llevaba gallines en una jaula.
 
Alguna vez coincidíamos con otros vaqueros pol camín. De Piles veníamos a Segundín, y de ahí a Cañe por donde Casa Bulsiano, Castiello, La Venta 'l Escamplero, San Pedro Nora, Trubia, Villanueva de Proaza donde parábamos a dormir en Casa Manín, una casa particular donde gastamos mucha amistad, de allí volvíamos a salir a les 5 la mañana y a Caranga d' Arriba, Les Agüeres, Arrojo, Bárzana, Santa Marina, La Hogarina, Ricabo y p'arriba al Posadorio, que eren sólo 2 cases, subiendo más ¡ay madre del alma, que calamidades pasé! a Trobadiello, donde hay una capilla hermosísima y una casa de los Fuentes de Trubia, - en esta capilla echamos en un ocasión un cantarín María, tía de María Pedro, y otro este servidor, y nos pagaron un duro a cada uno- de allí a Puerto Ventana, y ya bajando, a Torrestío. Cuando se abrió la carretera de Ventana, empezamos a dir por allí, comíamos en Páramo donde gastábamos mucha amistad. Na carretera Ventana trabajé yo varios años, taba abierta p'allá, pero p'acá no había paso. Parábamos a les hores de comer, y siempre que el temporal nos obligaba. En una ocasión tuvimos en Caranga paraos 3 días porque empezó a nevar y allí tuve cuidando les vaques. ¡Quiero más no me acordar!
 
VISTA DE TORRESTÍO, EN LEÓN.
 
Regresábamos en octubre, los primeros días del mes, después ya más tarde en noviembre, pa Tolos Santos. Veníamos pol mismo sitio y parábamos a dormir en Casa Manín en Villanueva. Ahí en Mariñes en El Pozón de Casa Fernando parábamos a comer. Veníamos una vez la mi hermanina Luisa y yo, y cayó una tormenta enorme y tenía que falar a les oveyes y a ella. Otra vez teníen allá un gochucu, y mi tía Dolores pa andar p'acá echoy de comer al gochu pe la mañana, pero cuando llegamos a Quirós, a La Hogarina, tuvo que mi padre goralo, porque nun éramos a él. Hubo que abrilo y metelo encima la carga. Era un gochu pequeño, de unes 8 arrobes ó así. Era una vida de penurias.
 
En una ocasión dije-i a mi padre:
 
       - Oiga papa.
       - ¿Qué quiés?
       - Me cago en sol de noche. El primer vaquero que hubo teníen que habelo castrao.
       - Calla, hombre, calla.
 
Más tarde iba mi padre a llevarnos allá y él volvía pa sembrar el maíz, sallalo y atender lo de aquí. Había que trabajar más aquí que allá. Luego volvía pa segar la yerba. Quedábamos con mi madre, por lo menos 5 persones tábamos en Torrestío.
 
Allí se cultivaba trigo temprano, se sembraba antes de bajar en otoño, y trigo semental al llegar en primavera. Se cosechaba muy bien trigo, subían dos máquinas de desergar. Acuérdome que mi suegro cogió en una ocasión 14 fanegas de 8 kilos. También sembrábamos cebada, arbejos guisantes ¡qué buenos eren! Lentejas, y cuatro berzas, muy poca cosa, en un huerto. Lo que sobraba se dejaba allá, como el trigo. A veces los que vivían todo el año en Torrestío trataron de robar trigo de los hórreos. Mi suegro se dio cuenta de ello, y puso losas de piedra bajo un arca grande donde se guardaba la cosecha, y al ir a taladrar no pudieron sacar nada. Pa moler el trigo se iba al molín de Genestosa que molía y piñeraba a la vez ó a Torrebarrio.
 
La comida de Torrestío era un poco diferente. Allí comíamos lentejas y arbejos, que no teníamos aquí, y alguna vez llevábamos fabes.
 
El ganado estaba por los montes comunales. Había que subir a diario a verlo. A veces había vaques maneres que había que catales y catabense en el monte. Las mujeres estaban en muchas ocasiones solas al frente de todo, lavaban la ropa en la reguera o en el río en unes llavaderes de piedra. También subían al monte por carquexia, genciana, manzanilla y té de monte, hierbas que eran muy apreciadas. Hacían mantecas que vendían a Pepina la mantequera de Quirós, que subía toles semanes a por elles, pa luego vendeles ella.
 
Pa ganar unes perruques íbamos a segar a San Emiliano y a Torrebarrio. La temporada duraba unos 15 días y pagaban un duro al día. Diben también gente de por aquí de Parades a segar.
 
Allí la gente se reunía cuando tocaban a concejo con la campana. Se discutían cosas, estaferias, o lo que hubiera. Había guardia jurado para vigilar los pastos. Cuando entraban vacas de los de Saliencia, se las prindaba, se guardaban en el corral de concejo, que todavía existe, tenían que pagar una multa y también por cuidarlas, porque a las 24 horas de estar en el corral se las sacaba a pastar.
 
En Torrestío había 2 fiestas: la de San Antonio y la del Sacramento, ésta el 17 de agosto. Acudía mucha gente de Teverga y de Saliencia. Tocaba la gaita un gaitero de Saliencia llamado Avelino, y a veces también venía uno con un acordeón pa animar el baile, que se hacía junto a la casa escuela. Había comida de fiesta y los que podían invitaban a alguien.
 
Las casas tenían el mismo nombre aquí que en Torrestío. Nosotros teníamos más propiedades allí que en Piles, pues mi padre compró las fincas de Manuel de Santiagón, de Tuernes, cuando éste dejó de ir. De Llanera íbamos de Piles en mi casa, y antes iban los de Casa Manuel el Carricero, de Tabladiello iba Manolo Pajina; de Pruvia los de Casa Lince, de Casa Manuel de Laura, los de Ordoño y alguna casa más; de Lugo iban los de El Toledo, los de Campo y otras familias más. De Les Regueres diben los de Casa Genaro Barrera y los de Ramonito, los de Casa Pedro, que tenían una torre muy antigua con un nido de cigüeña, que no tenían que habelo quitado, los de Casa el Taco, donde conocí a la mi Sabina, los del Balloto, que eran los más ricos de Torrestío y los de Casa Nolo de Recastañoso. Antes todas las casas tenían el tejado de paja o de piorno.
 
Que yo recuerde solamente se murió allí Telva, la mujer de Pepón de Tomás, que eran de Ordoño en Pruvia. Y nacer, allí nacieron varios, como mi hermana Luisa, mi hija Enedina, Ismael de Xiromo, Ramón de Pinón...
 
Me casé en el año 1936 y ese año fui con Sabina, desde aquí de Parades, pero comenzó la guerra y todo se complicó. Después se hicieron las partidas en casa y lo de Torrestío le tocó a mi cuñada Josefa, y desde entonces fueron los de Casa Xiromo. Yo seguí yendo para ayudar a mis padres en la época de la yerba, a segar. Estaba allí unas dos semanas. Al principio mandaba una o dos vacas con ellos. Mis hijas cuando eran pequeñas pasaban allí los veranos con mis padres. Para entonces yo tenía una bicicleta, y las bajaba en ella hasta Caranga, pero nunca coincidieron las dos a la vez. Una vez mandé a Mercedes en el coche de línea hasta Teverga, allí salía a buscarla mi hermano Balbino, era el 9 de junio y le llegaba la nieve a las rodillas.
 
A pesar de lo duro de esta vida, me quedan buenos recuerdos, como cuando conseguí, siendo ya soldado, que Sabina aceptase acompañarme a la fiesta del Sacramento. Llevaba un tiempo persiguiéndola, pero ella nada. Al fin, me aceptó y, junto a ella, fui muy feliz".
 
FAMILIA VAQUERA DE CASA EL TACO DE PARADES: JOSÉ, SABINA Y SUS HIJAS.


sábado, 16 de marzo de 2013

TESTIMONIO DE UNA VAQUERA DE PARADES, LES REGUERES

PREGÓN DE MARÍA FLÓREZ RODRÍGUEZ PARA LA ROMERÍA DEL ESPÍRITU SANTO. PARADES (LES REGUERES), 2008.
 
Soy María Flórez Rodríguez, conocida por María Pedro o María Rufo. Nací en Parades en 1921. Mis padres fueron Rufo y Dolores y tuve 3 hermanos Piedad, José y Dulce. Soy fía, nieta, bisnieta, tataranieta y más, de vaqueros trashumantes. Desde quién sabe cuándo, son vaqueros na mi familia. Fue una vida dura, de mucho sacrificio. Pasábamos el invierno aquí, y por mayo, que yo recuerde marchábamos pa Torrestío y tábamos allí hasta octubre o noviembre.
Primero pa dir chábamos dos díes enteros y a otro día a media tarde, llegábamos allá. Díbamos por Quirós hasta que se abrió la carretera de Páramo a Ventana, después ya se diba por Teverga. Teníamos que llevar un caballucu o una yegua cola ropa porque había que llevalo todo, y traelo, y un burrucu pa dir a caballo cuando cansábamos, poníase un poco uno, otro poco otro, y asina. Llevábamos poques vaques, non ye como ahora, aquí en casa la vez que más llevaríamos seríen 7 ó 8 y unes 15 oveyes o así.
Yo tenía 3 años cuando entamé a dir, yera cuando mi tía María se casara que marchó pa Buenos Aires y quedaba mi madre, en paz descanse, aquí, y mi padre diba llevanos a mi güela Genara y a mí, y volvía; él tenía que andar yendo y viniendo, pa la yerba, pa sallar, tenía que atender nos dos sitios, diba a caballo. Aquí, en presencia mía, siempre quedaba alguien. Mi güela bendecía los animales antes de marchar pa que llegaren en paz, diba de uno en uno esperingotiando agua bendita con una rama de laurel del día Ramos.
 
La casa de Torrestío antigua.
 
La casa de Torrestío fue siempre propia, tengo oído decir que había sido hecha por los moros. Yera el ama, de antigua y de alta, porque tenía abaxo la cuadra, luego enriba donde vivíamos, y más arriba tenía la tenada. No había otra como ella en pueblo. Desaparecieron muches cases en Torrestío, primero había muches, unes cayeron, otres quemaron. Torrestío non ye lo que yera antes, ahora son todes cases buenes porque antes el techo yera de escoba, yo conocí les cases todes de escoba, todes casuques.
Los pastos antes los arrendaba el pueblo. Veníen rebaños de merines a los puertos desde Extremadura y lo otro yera pa vecindá, y el dinero yera pal pueblo, tengo oído yo a mi güela muches veces que cómo será que ahora hacen más dinero porque hay más tráfico y no algama pa los gastos y cuando yera el mi hermano, el Ballotu, el alcalde, repartía dinero pal pueblo, esi sobrabai y a los otros no yos alcanzaba. Entonces nosotros no pagábamos, entamaron fai unos años de char una paguca, pero de aquella nun se pagaba nada.
Al puerto, como aquí llamábamos a Torrestío, diben de Parades, de Tuernes, de Lugo, de Prubia, de La Barganiza, de Tabladiello, de Piles, de Serín, de Latores los de Bobes, de Salas sólo Balbino el Parrondio y ahora hay unos de Morcín y los de Extremadura.
Muchos mayorales de los rebaños de Extremadura yeren de allí, conocidos, de les Babies de Bajo. Taben en los puertos de Trespando, Sopeña, Morronegro, Solarco, Sousas y Valverde, que pertenecín a Torrestío, y en otros de Somiedo. El mayoral bajaba un día a la semana por el pan a San Emiliano y lo subía para todos. Dormían col rebaño, en chozos con el techo de escoba de piorno y con una puertina, allí dormíen y cocinaben. Teníen un chozo en cada puerto. Veníen muchos rebaños, como 7 ó 8 de 200 ó 300 ovejas cada uno. Algunos eran del conde de La Oliva. Llevaben el equipaje en caballería y muchos perros.
Pa curar los animales, Genaro yera el que llamábamos nosotros; pa Torrebarrio había vetrinarios, pero como Genaro yera curioso y luego Ramiro, la gente diba arreglándose con ellos. Cuando se perdía un animal pola noche ponínse a rezar la oración de San Antonio pa que no y pasara nada y, en echando la oración de San Antonio no se puede ir a buscar porque dicen que apeligra.
Díbamos por yerbes pa curar al monte, mi padre venía con brazaos de mestranzos pa curar los animales y valía, curaba. Yerbes que había poles peñes, la cirigüeña allí ye oro, la yerba de la grama, la cirigüeña pa heridas, el tomillo, la genciana que ahora escastriose, la carquexia con una flor amarilla, que yera lo que valía, que decín que yera muy buena pal reúma, la violeta... Ponín muncho sanguijuelas que cogín polos regueros pa los persones mayores. Conocí yo paisanos que les traían amarraes al cuerpo con un pañuelo.
Vendíamos manteca, llevábamos la leche a la desnatadora que yera del maestro que tenía escuela allí y vendíase en San Emiliano. Sembrábamos lentejes, arbejos, patates, cebada, centeno, trigo temprano que se siembra en noviembre y semental en primavera. El nombre les finques yera como aquí, Xuguera, Encorredoriu, L’Aguada, La Llucia. L’Andeiza, La Collada, Las Partidas... Los arbejos y patates que sobraben traínse p’acá, la cebada gastábase pa criar un gochucu. Allí, en vez de sallar, había que dir a arrancar el morgazo del trigo, a toles finques; yo con mi güela de eso tocome mucho. Yo deciai: -Mamina vamos pa casa que tengo fame. Y ella que se guiaba pol sol decíame: -Mira cuando dé el sol na aquella peña, entós son les 12 y vamos pa casa, ¿non quies romper más?, que llamaben romper a sacar el morgazo, y mi güela venía con un carguetu de segau na cabeza y coles agujes de tejer venía tejiendo pol camín, faciendo calceta. Entós si que yera trabayar y pasalo mal. El pan amasabase en casa, nun había panaderu. Naquel tiempo llamaba la atención que había 3 máquines pisadores pal pueblucu que nun yera nada, una p’arriba de Ca Genaro, otra pa la cimera del pueblo, otra a la entrada del pueblo donde tá ahora el colector, ¡3 máquines pal trigo, trillando a todo dar! Primeramente, antes de les máquines, facíase a manal y teníes que encomuñar cola gente pero desque entamaron les máquines ¡madre del alma! entamó la gente a cosechar más. Es que sino tenís que poner en una campera, en una redonda, un cerco y dir poniendo el trigo curioso y en medio quedaba un agujero pa ponese una persona, y coger 2 ó 3 caballerías y tar otro con una pala dando vuelta al trigo pa que lo pisasen les caballerías, en vez de tar dando col manal. En Torrestío había 3 molinos el del Casero, el de La Habanera y el del Maestro. Allí no teníamos horro, antes había pocos; teníalo el Balloto y el del chigre el Parrondio, porque ahora hay más, unos 12, 6 en barrio de Riba y otres 6 nel de Bajo. Los del Parrondio eran de Brañasivil, de Salas.
Pola noche reuninse a filar y a tejer, porque había mucha lana, que traían a vender a San Simón a Grao, y antes vendrín aquí, a Parades a la feria, pero eso yo no lo conocí. Reunínse en una casa un día y otro en otra. Había más unión que aquí.
Les fiestes yeren San Antonio y el Sacramento, juntábase mucha gente, veníen de Teverga, de San Emiliano, de muchos sitios. Tocaben la gaita, la pandereta y el tambor. El gaitero yera Nemesio, hijo del maestro, que tocaba muy bien, y el acordeón también. El día la fiesta tol mundo invitaba a la familia, había cordero y roscas y coses de dulce pal postre. Lo mismo pa San Antonio que pal Sacramento. Yo nun diba a otres fiestes, a ninguna, porque primero no se salía porque yera muy joven y después porque quedé sola colos hermanos y no había fiesta pa mí. En Parades no celebrábamos nada, porque no estábamos, sólo vine una vez que mi madre no callaba queriendo verme, y entonces mi padre me dijo prepárate que vamos dir a Parades a la yerba. Tendría 7 años, acuérdome como si fuera ahora que traíamos una yegua grande, negra, muy buena y yo tenía que venir abrazada a él, y él venía cantándome porque tenía miedo que me durmiera, y me decía cada poco:- Nun duermas, eh, porque tenía miedo que me adormeciera y cayera. Me posó, y no había nadie en casa, y me mandó ir por entre el maíz que había un riego pol medio pa pasar pa un praducu que teníamos, a ver si estaba mi madre segando allí. Y efectivamente allí estaba; Piedad y Pepe yeren pequeñinos, tovía non naciera Dulce y - ¡ay quién ta aquí!, porque mi madre non quería que fuera p’allá, y yo entamé a dir con mi güela cuando la fía marchara pa la Argentina; ella decía: - Tien que dir conmigo porque marchoseme una María y quedome otra y tien que dir conmigo. Yo con mi güela como si fuera mi madre. Mi madre fue una vez a Torrestío cuando nació Piedad y no quiso ir más. Yo fui hasta que me casé en 1944. Después fueron los mis hermanos Piedad y Pepe, díbamos ayudalos a la yerba y a llevalos y eso, pero ya no quedamos de continuo y ahora ye Baudilio el que sigue la tradición.
De invierno allí tovía nieva mucho pero non tanto como antes. Antes si uno se ponía malo allí pel invierno teníen que sacalo en unes angaríes pa llevalo a Torrebarrio.
La casa de Parades nel Campo la Corredoria, donde yera la feria antigua, aunque yo non la conocí, yera tamién propia, yera baja, la cuadra y la cocina todo seguío y después enriba de la cuadra el pajar, con portal pa entrar pa la cuadra y una habitación fuera y otra dentro, la cocina yera de leña col forno. Tuvimos fincas en La Braña, una delante de les cases que comprarala Manín de Xiromo cuando mi tía marchó pa Buenos Aires pa pagai el pasaje, y otra tovía la tenemos allí. En La Corredoria había de antiguo la casa nuestra, la vieya de Ca Corredoria y la de Cal Taco. Acuerdome de ver a Manuel de Corredoria faciendo madreñes debajo ‘l horro que diba yo a enredar colos guajes. Veníamos a jugar al Campo que tenía pozos por ahí y Dionisia reñíanos y una vez vino Romalda también, Dios les tenga na gloria a les dos, y ella dijo: - voy dabos unes cibiellades en culo, a tu güela nun se riñe, eh, y hay que facer lo que ella manda, porque tabámos en un pozo todos metíos jugando con agua y la paisanina vino tornanos porque tenía miedu que nus pasara algo.
Acuérdome de venir a jugar mozos al campo La Corredoria, ajúntabanse allí mucha gente a jugar. Teníen una bola y unos regueros, una bolera que taba de Ca Corredoria p’acá. Hubo una casa vieya ahí na Rubial, yo siempre pregunté de que sería esa paré, que taba ahí a la entrada del prao de la fiesta.
Caseme con Luís que yera de Baselde y ficimos casa nueva. Tuve 4 fíos: Cuca, Lito, Hilda y Baudilio, que sigue diendo polos veranos col ganao a Torrestío. Tengo 13 nietos. Y esta ye la historia de la última vaquera de Parades a la antigua.
Nun quiero terminar sin tener un recuerdo pa todos los vaqueros de Parades, La Braña y Torrestío, pa tolos antepasaos que vivieron esta vida, que pa eso os la contamos pa que nun se olvide, y pa tolos que vinieron a la feria del Espíritu Santo. Y tamién pa tolos vecinos de esti pueblo que yo conocí. De manera especial pa mi güela Genara el Ballotu y pa tola familia, que Dios los tenga a todos ena gloria. Y a todos vosotros que paséis un buen día, que ¡Viva la fiesta! y ¡Viva Parades!
María, con sus vecinos y familiares, el día del pregón.
 
Nota: María falleció el 21 de enero de 2013.