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domingo, 31 de julio de 2016

XVI JORNADAS DEL PAN Y LAS NATAS VAQUEIRAS


El pasado fin de semana se inauguraron las XXI Jornadas de la Cultura Vaqueira, en Naraval, precioso pueblo del concejo de Tineo. 


El pregonero de las mismas fue Javier Fernández Conde, doctor en Historia, sacerdote y catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Oviedo, como se recoge en esta noticia publicada al día siguiente por El Tapín.


Tras el pregón, tuvo lugar el acto de entrega de las placas honoríficas que el Museo Vaqueiro y la Asociación Manxelón entregaron a Javier Fernández Conde y a Rosa María Rodríguez Fernández,  por su labor de investigación en torno a los vaqueiros de alzada. La Voz del Trubia también publicó la noticia sobre ello.


La Presidenta de la Asociación Cultural La Piedriquina y Cronista Oficial de Las Regueras recibió la placa honorífica por su labor investigadora de los vaqueros de alzada de la zona central de Asturias de mano del  Alcalde de Tineo, José Ramón Feito Lorences.


En su discurso de agradecimiento, Rosa recordó que "en Les Regueres decimos vaqueros en vez de vaqueiros porque en la zona del centro de Asturias no se diptonga la e" y también explicó que en el concejo reguerano hubo vaqueros de alzada en Cogollo, donde todos sus habitantes lo eran y trashumaban a Somiedo, a Valle de Lago y a Coto de Buena Madre; en Escamplero y Quexu que también alzaban a Somiedo pero a Aguino y Perlunes y recalcó que hay una familia que aún hoy sigue haciéndolo... "De otras partes de Les Regueres subían a La Focella y a otros puntos de Somiedo, como ocurría con los vaqueros de Illas, Candamo, Castrillón, etc. En las parroquias de Biedes y Andayón iban a Torrestío, donde aún siguen yendo tres familias. Allí coincidían con vaqueros de Llanera, Siero, Gijón, Gozón, Grao, Yernes y Tameza, Morcín, Riosa, Ribera de Arriba, Ardesaldo de Salas, Ponticiella de Navia, etc.”


Son varios sus trabajos publicados sobre el tema: Los vaqueros de Las Regueras y Llanera, publicado en “Estudios ofrecidos a J. M: González (2006), La vivienda y los medios de vida de los vaqueros de Cogollo a través del Catastro de Ensenada, publicado en Anuario nº 2 de La Piedriquina (2009), De Biedes a Torrestío, publicado en Anuario nº 4 de La Piedriquina (2011)... Y, desde hace tiempo, trabaja en un proyecto más amplio que abarqua a toda la zona central de Asturias.


Tras los actos institucionales, la asociación cultural "Manxelón", organizadora de las jornadas, ofreció a los asistentes una visita guiada al Museo Vaqueiro de Asturias y, a continuación, la degustación del pan y las natas, productos típicos de la gastronomía vaqueira que, según la noticia publicada por La Nueva España, se habían elaborado artesanalmente en Naraval durante la mañana con productos caseros, ehaciendo más de 30 bollos rellenos de chorizo y tocino en un antiguo horno de leña y unos 25 litros de natas.


La jornada estuvo amenizada por las actuaciones del grupo de baile vaqueiro La Corte de Enverniego ,de Valdés, y acompada por un sol expléndido. 


En nombre de Rosa y de todos los que ese día la acompañábamos, queremos, desde aquí, dar las gracias tanto a la Asociación Manxelón como al Museo Vaqueiro de Asturias por hacernos pasar un día tan especial, en un ambiente inmejorable, empapándonos de cultura vaqueira.

domingo, 21 de abril de 2013

JOSÉ LORENZO RODRÍGUEZ. TESTIMONIO DE UN VAQUERO

Testimonio leído como pregón en la romería del Espíritu Santo de Parades en el año 2005.
 
JOSÉ LORENZO DURANTE LA LECTURA DE SU PREGÓN EN PARADES EN 2005.
 
"Nací en Piles, parroquia de Villardeveyo del concejo de Llanera, en Casa Perín el 7 de diciembre de 1911. Fui el primero de 9 hermanos de una familia vaquera por tradición, desde los tiempos más remotos, que hacíamos la trashumancia a Torrestío todas las primaveras para regresar en el otoño.
 
La primera vez que fui a Torrestío, ¡ay madre del alma!, tenía yo 6 años y fui con mis padres. En la casa de Piles siempre se quedaba alguien. Marchábamos en abril. El día escogido dependía del temporal, si llovía se aplazaba, aunque a veces se complicaba el asunto por el camín. La noche antes de marchar mi padre no dormía nada, levantándose cada poco para mirar la luna. Salíamos de casa a les 5 la mañana, la carga nes caballeríes, que eren 2. Nes alforjes llevábamos comida pa'l camín, facíase una amasadura pa marchar, así que de pan había n'abundancia, luego unos chorizos y algo de adobo, que se había conservao en grasa o en sebo, y ropa pa' tapase, y un par de pites pa tener huevos allá. De vaques llevábanse 8 ó 9 y unes 8 ovejines. En una ocasión diba cuando nosotros un paisano de Pruvia que llevaba gallines en una jaula.
 
Alguna vez coincidíamos con otros vaqueros pol camín. De Piles veníamos a Segundín, y de ahí a Cañe por donde Casa Bulsiano, Castiello, La Venta 'l Escamplero, San Pedro Nora, Trubia, Villanueva de Proaza donde parábamos a dormir en Casa Manín, una casa particular donde gastamos mucha amistad, de allí volvíamos a salir a les 5 la mañana y a Caranga d' Arriba, Les Agüeres, Arrojo, Bárzana, Santa Marina, La Hogarina, Ricabo y p'arriba al Posadorio, que eren sólo 2 cases, subiendo más ¡ay madre del alma, que calamidades pasé! a Trobadiello, donde hay una capilla hermosísima y una casa de los Fuentes de Trubia, - en esta capilla echamos en un ocasión un cantarín María, tía de María Pedro, y otro este servidor, y nos pagaron un duro a cada uno- de allí a Puerto Ventana, y ya bajando, a Torrestío. Cuando se abrió la carretera de Ventana, empezamos a dir por allí, comíamos en Páramo donde gastábamos mucha amistad. Na carretera Ventana trabajé yo varios años, taba abierta p'allá, pero p'acá no había paso. Parábamos a les hores de comer, y siempre que el temporal nos obligaba. En una ocasión tuvimos en Caranga paraos 3 días porque empezó a nevar y allí tuve cuidando les vaques. ¡Quiero más no me acordar!
 
VISTA DE TORRESTÍO, EN LEÓN.
 
Regresábamos en octubre, los primeros días del mes, después ya más tarde en noviembre, pa Tolos Santos. Veníamos pol mismo sitio y parábamos a dormir en Casa Manín en Villanueva. Ahí en Mariñes en El Pozón de Casa Fernando parábamos a comer. Veníamos una vez la mi hermanina Luisa y yo, y cayó una tormenta enorme y tenía que falar a les oveyes y a ella. Otra vez teníen allá un gochucu, y mi tía Dolores pa andar p'acá echoy de comer al gochu pe la mañana, pero cuando llegamos a Quirós, a La Hogarina, tuvo que mi padre goralo, porque nun éramos a él. Hubo que abrilo y metelo encima la carga. Era un gochu pequeño, de unes 8 arrobes ó así. Era una vida de penurias.
 
En una ocasión dije-i a mi padre:
 
       - Oiga papa.
       - ¿Qué quiés?
       - Me cago en sol de noche. El primer vaquero que hubo teníen que habelo castrao.
       - Calla, hombre, calla.
 
Más tarde iba mi padre a llevarnos allá y él volvía pa sembrar el maíz, sallalo y atender lo de aquí. Había que trabajar más aquí que allá. Luego volvía pa segar la yerba. Quedábamos con mi madre, por lo menos 5 persones tábamos en Torrestío.
 
Allí se cultivaba trigo temprano, se sembraba antes de bajar en otoño, y trigo semental al llegar en primavera. Se cosechaba muy bien trigo, subían dos máquinas de desergar. Acuérdome que mi suegro cogió en una ocasión 14 fanegas de 8 kilos. También sembrábamos cebada, arbejos guisantes ¡qué buenos eren! Lentejas, y cuatro berzas, muy poca cosa, en un huerto. Lo que sobraba se dejaba allá, como el trigo. A veces los que vivían todo el año en Torrestío trataron de robar trigo de los hórreos. Mi suegro se dio cuenta de ello, y puso losas de piedra bajo un arca grande donde se guardaba la cosecha, y al ir a taladrar no pudieron sacar nada. Pa moler el trigo se iba al molín de Genestosa que molía y piñeraba a la vez ó a Torrebarrio.
 
La comida de Torrestío era un poco diferente. Allí comíamos lentejas y arbejos, que no teníamos aquí, y alguna vez llevábamos fabes.
 
El ganado estaba por los montes comunales. Había que subir a diario a verlo. A veces había vaques maneres que había que catales y catabense en el monte. Las mujeres estaban en muchas ocasiones solas al frente de todo, lavaban la ropa en la reguera o en el río en unes llavaderes de piedra. También subían al monte por carquexia, genciana, manzanilla y té de monte, hierbas que eran muy apreciadas. Hacían mantecas que vendían a Pepina la mantequera de Quirós, que subía toles semanes a por elles, pa luego vendeles ella.
 
Pa ganar unes perruques íbamos a segar a San Emiliano y a Torrebarrio. La temporada duraba unos 15 días y pagaban un duro al día. Diben también gente de por aquí de Parades a segar.
 
Allí la gente se reunía cuando tocaban a concejo con la campana. Se discutían cosas, estaferias, o lo que hubiera. Había guardia jurado para vigilar los pastos. Cuando entraban vacas de los de Saliencia, se las prindaba, se guardaban en el corral de concejo, que todavía existe, tenían que pagar una multa y también por cuidarlas, porque a las 24 horas de estar en el corral se las sacaba a pastar.
 
En Torrestío había 2 fiestas: la de San Antonio y la del Sacramento, ésta el 17 de agosto. Acudía mucha gente de Teverga y de Saliencia. Tocaba la gaita un gaitero de Saliencia llamado Avelino, y a veces también venía uno con un acordeón pa animar el baile, que se hacía junto a la casa escuela. Había comida de fiesta y los que podían invitaban a alguien.
 
Las casas tenían el mismo nombre aquí que en Torrestío. Nosotros teníamos más propiedades allí que en Piles, pues mi padre compró las fincas de Manuel de Santiagón, de Tuernes, cuando éste dejó de ir. De Llanera íbamos de Piles en mi casa, y antes iban los de Casa Manuel el Carricero, de Tabladiello iba Manolo Pajina; de Pruvia los de Casa Lince, de Casa Manuel de Laura, los de Ordoño y alguna casa más; de Lugo iban los de El Toledo, los de Campo y otras familias más. De Les Regueres diben los de Casa Genaro Barrera y los de Ramonito, los de Casa Pedro, que tenían una torre muy antigua con un nido de cigüeña, que no tenían que habelo quitado, los de Casa el Taco, donde conocí a la mi Sabina, los del Balloto, que eran los más ricos de Torrestío y los de Casa Nolo de Recastañoso. Antes todas las casas tenían el tejado de paja o de piorno.
 
Que yo recuerde solamente se murió allí Telva, la mujer de Pepón de Tomás, que eran de Ordoño en Pruvia. Y nacer, allí nacieron varios, como mi hermana Luisa, mi hija Enedina, Ismael de Xiromo, Ramón de Pinón...
 
Me casé en el año 1936 y ese año fui con Sabina, desde aquí de Parades, pero comenzó la guerra y todo se complicó. Después se hicieron las partidas en casa y lo de Torrestío le tocó a mi cuñada Josefa, y desde entonces fueron los de Casa Xiromo. Yo seguí yendo para ayudar a mis padres en la época de la yerba, a segar. Estaba allí unas dos semanas. Al principio mandaba una o dos vacas con ellos. Mis hijas cuando eran pequeñas pasaban allí los veranos con mis padres. Para entonces yo tenía una bicicleta, y las bajaba en ella hasta Caranga, pero nunca coincidieron las dos a la vez. Una vez mandé a Mercedes en el coche de línea hasta Teverga, allí salía a buscarla mi hermano Balbino, era el 9 de junio y le llegaba la nieve a las rodillas.
 
A pesar de lo duro de esta vida, me quedan buenos recuerdos, como cuando conseguí, siendo ya soldado, que Sabina aceptase acompañarme a la fiesta del Sacramento. Llevaba un tiempo persiguiéndola, pero ella nada. Al fin, me aceptó y, junto a ella, fui muy feliz".
 
FAMILIA VAQUERA DE CASA EL TACO DE PARADES: JOSÉ, SABINA Y SUS HIJAS.


sábado, 16 de marzo de 2013

TESTIMONIO DE UNA VAQUERA DE PARADES, LES REGUERES

PREGÓN DE MARÍA FLÓREZ RODRÍGUEZ PARA LA ROMERÍA DEL ESPÍRITU SANTO. PARADES (LES REGUERES), 2008.
 
Soy María Flórez Rodríguez, conocida por María Pedro o María Rufo. Nací en Parades en 1921. Mis padres fueron Rufo y Dolores y tuve 3 hermanos Piedad, José y Dulce. Soy fía, nieta, bisnieta, tataranieta y más, de vaqueros trashumantes. Desde quién sabe cuándo, son vaqueros na mi familia. Fue una vida dura, de mucho sacrificio. Pasábamos el invierno aquí, y por mayo, que yo recuerde marchábamos pa Torrestío y tábamos allí hasta octubre o noviembre.
Primero pa dir chábamos dos díes enteros y a otro día a media tarde, llegábamos allá. Díbamos por Quirós hasta que se abrió la carretera de Páramo a Ventana, después ya se diba por Teverga. Teníamos que llevar un caballucu o una yegua cola ropa porque había que llevalo todo, y traelo, y un burrucu pa dir a caballo cuando cansábamos, poníase un poco uno, otro poco otro, y asina. Llevábamos poques vaques, non ye como ahora, aquí en casa la vez que más llevaríamos seríen 7 ó 8 y unes 15 oveyes o así.
Yo tenía 3 años cuando entamé a dir, yera cuando mi tía María se casara que marchó pa Buenos Aires y quedaba mi madre, en paz descanse, aquí, y mi padre diba llevanos a mi güela Genara y a mí, y volvía; él tenía que andar yendo y viniendo, pa la yerba, pa sallar, tenía que atender nos dos sitios, diba a caballo. Aquí, en presencia mía, siempre quedaba alguien. Mi güela bendecía los animales antes de marchar pa que llegaren en paz, diba de uno en uno esperingotiando agua bendita con una rama de laurel del día Ramos.
 
La casa de Torrestío antigua.
 
La casa de Torrestío fue siempre propia, tengo oído decir que había sido hecha por los moros. Yera el ama, de antigua y de alta, porque tenía abaxo la cuadra, luego enriba donde vivíamos, y más arriba tenía la tenada. No había otra como ella en pueblo. Desaparecieron muches cases en Torrestío, primero había muches, unes cayeron, otres quemaron. Torrestío non ye lo que yera antes, ahora son todes cases buenes porque antes el techo yera de escoba, yo conocí les cases todes de escoba, todes casuques.
Los pastos antes los arrendaba el pueblo. Veníen rebaños de merines a los puertos desde Extremadura y lo otro yera pa vecindá, y el dinero yera pal pueblo, tengo oído yo a mi güela muches veces que cómo será que ahora hacen más dinero porque hay más tráfico y no algama pa los gastos y cuando yera el mi hermano, el Ballotu, el alcalde, repartía dinero pal pueblo, esi sobrabai y a los otros no yos alcanzaba. Entonces nosotros no pagábamos, entamaron fai unos años de char una paguca, pero de aquella nun se pagaba nada.
Al puerto, como aquí llamábamos a Torrestío, diben de Parades, de Tuernes, de Lugo, de Prubia, de La Barganiza, de Tabladiello, de Piles, de Serín, de Latores los de Bobes, de Salas sólo Balbino el Parrondio y ahora hay unos de Morcín y los de Extremadura.
Muchos mayorales de los rebaños de Extremadura yeren de allí, conocidos, de les Babies de Bajo. Taben en los puertos de Trespando, Sopeña, Morronegro, Solarco, Sousas y Valverde, que pertenecín a Torrestío, y en otros de Somiedo. El mayoral bajaba un día a la semana por el pan a San Emiliano y lo subía para todos. Dormían col rebaño, en chozos con el techo de escoba de piorno y con una puertina, allí dormíen y cocinaben. Teníen un chozo en cada puerto. Veníen muchos rebaños, como 7 ó 8 de 200 ó 300 ovejas cada uno. Algunos eran del conde de La Oliva. Llevaben el equipaje en caballería y muchos perros.
Pa curar los animales, Genaro yera el que llamábamos nosotros; pa Torrebarrio había vetrinarios, pero como Genaro yera curioso y luego Ramiro, la gente diba arreglándose con ellos. Cuando se perdía un animal pola noche ponínse a rezar la oración de San Antonio pa que no y pasara nada y, en echando la oración de San Antonio no se puede ir a buscar porque dicen que apeligra.
Díbamos por yerbes pa curar al monte, mi padre venía con brazaos de mestranzos pa curar los animales y valía, curaba. Yerbes que había poles peñes, la cirigüeña allí ye oro, la yerba de la grama, la cirigüeña pa heridas, el tomillo, la genciana que ahora escastriose, la carquexia con una flor amarilla, que yera lo que valía, que decín que yera muy buena pal reúma, la violeta... Ponín muncho sanguijuelas que cogín polos regueros pa los persones mayores. Conocí yo paisanos que les traían amarraes al cuerpo con un pañuelo.
Vendíamos manteca, llevábamos la leche a la desnatadora que yera del maestro que tenía escuela allí y vendíase en San Emiliano. Sembrábamos lentejes, arbejos, patates, cebada, centeno, trigo temprano que se siembra en noviembre y semental en primavera. El nombre les finques yera como aquí, Xuguera, Encorredoriu, L’Aguada, La Llucia. L’Andeiza, La Collada, Las Partidas... Los arbejos y patates que sobraben traínse p’acá, la cebada gastábase pa criar un gochucu. Allí, en vez de sallar, había que dir a arrancar el morgazo del trigo, a toles finques; yo con mi güela de eso tocome mucho. Yo deciai: -Mamina vamos pa casa que tengo fame. Y ella que se guiaba pol sol decíame: -Mira cuando dé el sol na aquella peña, entós son les 12 y vamos pa casa, ¿non quies romper más?, que llamaben romper a sacar el morgazo, y mi güela venía con un carguetu de segau na cabeza y coles agujes de tejer venía tejiendo pol camín, faciendo calceta. Entós si que yera trabayar y pasalo mal. El pan amasabase en casa, nun había panaderu. Naquel tiempo llamaba la atención que había 3 máquines pisadores pal pueblucu que nun yera nada, una p’arriba de Ca Genaro, otra pa la cimera del pueblo, otra a la entrada del pueblo donde tá ahora el colector, ¡3 máquines pal trigo, trillando a todo dar! Primeramente, antes de les máquines, facíase a manal y teníes que encomuñar cola gente pero desque entamaron les máquines ¡madre del alma! entamó la gente a cosechar más. Es que sino tenís que poner en una campera, en una redonda, un cerco y dir poniendo el trigo curioso y en medio quedaba un agujero pa ponese una persona, y coger 2 ó 3 caballerías y tar otro con una pala dando vuelta al trigo pa que lo pisasen les caballerías, en vez de tar dando col manal. En Torrestío había 3 molinos el del Casero, el de La Habanera y el del Maestro. Allí no teníamos horro, antes había pocos; teníalo el Balloto y el del chigre el Parrondio, porque ahora hay más, unos 12, 6 en barrio de Riba y otres 6 nel de Bajo. Los del Parrondio eran de Brañasivil, de Salas.
Pola noche reuninse a filar y a tejer, porque había mucha lana, que traían a vender a San Simón a Grao, y antes vendrín aquí, a Parades a la feria, pero eso yo no lo conocí. Reunínse en una casa un día y otro en otra. Había más unión que aquí.
Les fiestes yeren San Antonio y el Sacramento, juntábase mucha gente, veníen de Teverga, de San Emiliano, de muchos sitios. Tocaben la gaita, la pandereta y el tambor. El gaitero yera Nemesio, hijo del maestro, que tocaba muy bien, y el acordeón también. El día la fiesta tol mundo invitaba a la familia, había cordero y roscas y coses de dulce pal postre. Lo mismo pa San Antonio que pal Sacramento. Yo nun diba a otres fiestes, a ninguna, porque primero no se salía porque yera muy joven y después porque quedé sola colos hermanos y no había fiesta pa mí. En Parades no celebrábamos nada, porque no estábamos, sólo vine una vez que mi madre no callaba queriendo verme, y entonces mi padre me dijo prepárate que vamos dir a Parades a la yerba. Tendría 7 años, acuérdome como si fuera ahora que traíamos una yegua grande, negra, muy buena y yo tenía que venir abrazada a él, y él venía cantándome porque tenía miedo que me durmiera, y me decía cada poco:- Nun duermas, eh, porque tenía miedo que me adormeciera y cayera. Me posó, y no había nadie en casa, y me mandó ir por entre el maíz que había un riego pol medio pa pasar pa un praducu que teníamos, a ver si estaba mi madre segando allí. Y efectivamente allí estaba; Piedad y Pepe yeren pequeñinos, tovía non naciera Dulce y - ¡ay quién ta aquí!, porque mi madre non quería que fuera p’allá, y yo entamé a dir con mi güela cuando la fía marchara pa la Argentina; ella decía: - Tien que dir conmigo porque marchoseme una María y quedome otra y tien que dir conmigo. Yo con mi güela como si fuera mi madre. Mi madre fue una vez a Torrestío cuando nació Piedad y no quiso ir más. Yo fui hasta que me casé en 1944. Después fueron los mis hermanos Piedad y Pepe, díbamos ayudalos a la yerba y a llevalos y eso, pero ya no quedamos de continuo y ahora ye Baudilio el que sigue la tradición.
De invierno allí tovía nieva mucho pero non tanto como antes. Antes si uno se ponía malo allí pel invierno teníen que sacalo en unes angaríes pa llevalo a Torrebarrio.
La casa de Parades nel Campo la Corredoria, donde yera la feria antigua, aunque yo non la conocí, yera tamién propia, yera baja, la cuadra y la cocina todo seguío y después enriba de la cuadra el pajar, con portal pa entrar pa la cuadra y una habitación fuera y otra dentro, la cocina yera de leña col forno. Tuvimos fincas en La Braña, una delante de les cases que comprarala Manín de Xiromo cuando mi tía marchó pa Buenos Aires pa pagai el pasaje, y otra tovía la tenemos allí. En La Corredoria había de antiguo la casa nuestra, la vieya de Ca Corredoria y la de Cal Taco. Acuerdome de ver a Manuel de Corredoria faciendo madreñes debajo ‘l horro que diba yo a enredar colos guajes. Veníamos a jugar al Campo que tenía pozos por ahí y Dionisia reñíanos y una vez vino Romalda también, Dios les tenga na gloria a les dos, y ella dijo: - voy dabos unes cibiellades en culo, a tu güela nun se riñe, eh, y hay que facer lo que ella manda, porque tabámos en un pozo todos metíos jugando con agua y la paisanina vino tornanos porque tenía miedu que nus pasara algo.
Acuérdome de venir a jugar mozos al campo La Corredoria, ajúntabanse allí mucha gente a jugar. Teníen una bola y unos regueros, una bolera que taba de Ca Corredoria p’acá. Hubo una casa vieya ahí na Rubial, yo siempre pregunté de que sería esa paré, que taba ahí a la entrada del prao de la fiesta.
Caseme con Luís que yera de Baselde y ficimos casa nueva. Tuve 4 fíos: Cuca, Lito, Hilda y Baudilio, que sigue diendo polos veranos col ganao a Torrestío. Tengo 13 nietos. Y esta ye la historia de la última vaquera de Parades a la antigua.
Nun quiero terminar sin tener un recuerdo pa todos los vaqueros de Parades, La Braña y Torrestío, pa tolos antepasaos que vivieron esta vida, que pa eso os la contamos pa que nun se olvide, y pa tolos que vinieron a la feria del Espíritu Santo. Y tamién pa tolos vecinos de esti pueblo que yo conocí. De manera especial pa mi güela Genara el Ballotu y pa tola familia, que Dios los tenga a todos ena gloria. Y a todos vosotros que paséis un buen día, que ¡Viva la fiesta! y ¡Viva Parades!
María, con sus vecinos y familiares, el día del pregón.
 
Nota: María falleció el 21 de enero de 2013.